No podemos permitir que sus muertes queden impunes

La historia nos ha demostrado que si no le formas vas a pagar las consecuencias: en el lapso de 1991 a 1993 se reportaron más de 13 asesinatos a personas travestis y trans de la ciudad Tuxtla Gutiérrez en Chiapas por parte de los llamados Escuadrones de la muerte. El único antro LGBTI de ese lugar se vio envuelto en redadas y amenazas por parte de estos grupos quienes esperaban a que las chicas salieran para ser levantadas y asesinadas. En el año de 2005, el asesinato de Octavio Acuña fue incitado por atreverse a denunciar a un par de policías que lo agredieron en un parque local de Querétaro, las autoridades trataron de culpar a su pareja del asesinato, pero la rápida respuesta de la comunidad gay pudo evitar ese terrible escenario. En esa misma época (2008) el antro conocido como Cabaretito era blanco para asesinos seriales, además, la policía llegó a encarcelar al dueño Tito Vasconcelos por violación, corrupción de menores, por poseer pornografía infantil y venta de drogas, los procesos irregulares y las acusaciones falsas del caso llevaron a una lucha por su liberación. En el año de 2016 se realizó un operativo encubierto en la casa de citas conocía como El Río Marne donde supuestamente prostituían a menores de edad, el dueño fue culpado siendo inocente, su familia se ha enfrentado ante un caso de impunidad, y así continua la lista de locatarios, activistas, trabajadoras trans y miembros de la comunidad LGBTI que han sido inculpados, extorsionados, amenazados y asesinados por todo un sistema que ha convertido la noche en espacio de impunidad. Sigue leyendo

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