Que levante mi mano quien crea en la telequinesis y el discurso de graduación que nunca tuve

A finales de 2017 terminé mi carrera. Mi examen, lo solicité a puerta cerrada y me fui vestido con mi camisa tropical comprada en C&A al igual que los pantalones cortos de color avellana. En vez de explicar mi tesis me puse a reseñarla en tercera persona como si se tratara de un libro y una investigación sobre la vida del autor. No pertenecí a ninguna generación porque desde el inicio decidí llevar un sistema de materias salteadas; conociendo diferentes grupos y  personas. No tuve un discurso de graduación porque no me sentía identificado con los valores que promovía la universidad, era un lobo estepario sin pertenencia.

Quería un discurso final, no llegó hasta éste preciso momento en que leí a Kurt Vunnegut, un escritor que se hizo famoso en la década de los sesentas con una novela de ficción autobiográfica titulada Matadero cinco en donde relata su participación en la Segunda Guerra Mundial. Vunnegut es considerado un Humanista y su trabajo es el de un hombre que siempre se dedicó a la escritura y la búsqueda de sentidos para amar y apreciar la vida. Sigue leyendo

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Tepito, Paraíso de la falluca y el recuerdo de una época dorada

Hace unos días encontré una nota sobre el comercio del Barrio, hecha el 07 de enero de 1985 con motivo de una tradición popular conocida como “La llegada de los Reyes Magos”. En esta nota, hablan de un Tepito libre, centro importante del comercio en electrónicos (cada época se acostumbra a vender lo que está de moda), cosas prohibidas e inexistentes. El boom de aparatos estaba conformado en electrodomésticos, estéreos y video caseteras con películas de todo tipo de gusto y género, no es para menos, la última novela que leí sobre el tráfico de electrónicos fue Las Púberes Canéforas de José Joaquín Blanco quien hace referencia a este tema. Sigue leyendo

El °8 Pasajero. El hombre de las manos arrugadas.

Porque su ropa no luce a la moda y sobre todo, su pose no enamora. Sentado desde Tasqueña hasta Cuatro Caminos espera, y espera y espera… desea las noches cálidas a lado de un muchacho o una piel suave entre sus brazos los cuales parecen perder su propia gravedad.

Los chicos pasan, posan, ligan y se van… las estaciones iluminan los secretos nocturnos de estos hábiles idilios. Y el tiempo pasa y no liga nada, se esfuerza por mantener esa sonrisa y yo me encanto de tal valentía. Sigue leyendo