Tepito, Paraíso de la falluca y el recuerdo de una época dorada

Hace unos días encontré una nota sobre el comercio del Barrio, hecha el 07 de enero de 1985 con motivo de una tradición popular conocida como “La llegada de los Reyes Magos”. En esta nota, hablan de un Tepito libre, centro importante del comercio en electrónicos (cada época se acostumbra a vender lo que está de moda), cosas prohibidas e inexistentes. El boom de aparatos estaba conformado en electrodomésticos, estéreos y video caseteras con películas de todo tipo de gusto y género, no es para menos, la última novela que leí sobre el tráfico de electrónicos fue Las Púberes Canéforas de José Joaquín Blanco quien hace referencia a este tema. Sigue leyendo

Hacia una genealogía de la palabra homosexualidad

descarga (4).jpg

(Todas las imágenes fueron recuperadas de google imágenes. Robb Graham, Amores Extraños).

El primer referente histórico de la palabra homosexual apunta al año 1869 con un aire de sorpresa y desagrado, pero a la vez producto de la lucha y libertad sexual. Antes de la palabra el término era Sodomita, pero el hecho de que la sodomía desplegara toda una puesta en escena de las prácticas desperiféricas y la homosexualidad encabezara el top se prestaría a una terrible errata, diversos investigadores entienden que las prácticas homosexuales (tanto de hombres y mujeres) eran violentas a las normas morales, jurídicas, familiares, religiosas y espirituales, es por eso que el término contra natura (contra la naturaleza, contra el Humus) representa todas las prácticas sexuales, comportamientos y procesos que infrinjan las leyes terrenales, sanguíneas, naturales, espirituales y universales implementadas en la historia del ser humano. Parte de estas pasiones sadiantes perpetuaban mandatos sagrados. “Sin duda el ‘contra natura’ estaba marcado por una abominación particular. Pero no era percibida sino como una forma extrema de o que iba ‘contra la ley’; infringida, también ella, decretos tan sagrados como los del matrimonio y que habían sido establecidos para regir el orden de las cosas y el plano de los seres”.[1] Graham también presenta una situación poco mencionada “El término ‘contra natura’ abarca igualmente un amplio espectro. La ‘ofensa contra natura’ de la sodomía se asoció en diversas épocas con el sexo oral y el uso de anticonceptivos (“contra natura” para evitar la procreación).”.[2]

salo-ou-les-120-journees.jpg

Saló o los 120 días de Sodoma. en esta escena se lleva acabo un concurso del mejor culo como una forma contra natura de los aprecios corporales.

Foucault presenta una idea espeluznante de como las contra naturas pueden ser clasificadas y reguladas por las mismas instituciones, el primer poder se origina en la confesión y los placeres “El poder funciona como un mecanismo de llamado, como un señuelo: atrae, extrae esas rarezas sobre las que vela. El placer irradia sobre el poder que lo persigue; el poder ancla el placer que acaba de desembocar”.[3] Los juegos del poder se movían bajo la necesidad de las estructuras, algunos, siendo parte de su colección de horrores, atracciones, excitaciones; otros, escapaban, se iban marchando con la figura astral del Libertino[4] y terminaban en perversiones más elevadas, más siniestras:

No se me ocurre ningún deseo específico que hayamos dejado insatisfecho, ninguna sed que hayamos aplacado. Y, sin embargo, no puedo menos sentir que si nos aisláramos del mundo y sus leyes territoriales encaminadas a la búsqueda de vuestra melancolía que ansía evolucionar de las sombras, donde el hombre y la mujer se entregan al mandato vulgar de la procreación, en circunstancias propicias al desenfreno, si nos dedicáramos a concentrar todos nuestros esfuerzos a la expansión de los horizontes de la lujuria… si tendiéramos hacia esa meta, digo, no me cabe la menor duda de que adquiriríamos esa nueva sed, de que descubriríamos esos nuevos deseos…[5]

   Marqués de Sade clasifica las contra naturas en 4 pasiones[6] que ha desarrollado el hombre hasta el siglo XIX: Pasiones simples, complejas, criminales y asesinas donde: las simples violentan las edades con la pederastia, las complejas violentan los lazos de sangre con el incesto, las criminales entran las violaciones, homosexualidades, zoofilias y las asesinas embarcan todo el masoquismo, tortura e inquisición, asesinato sexual, necrofilia y violación del alma. Actualmente existe una quinta categoría llamada “La pasión virtual”, producto de las nuevas tecnologías como herramientas de la erotización, pero estas serán propuestas en otro artículo. Pasolini los define como El círculo de las Manías, El círculo de la Mierda y El círculo de la Sangre. Estos colores (blanco, rojo y negro) no están separados de nuestra sexualidad, nuestros ritos sociales, ritos de paso; son bases en la cual fundamentamos todos los procesos vitales de la vida entre lo llamado “bueno y malo, legal o ilegal”, son las primeras raíces en las cuales todos los cuerpos mutan. “Los colores son concebidos como si se tratara de ríos de poderoso flujo, que toman su fuente en el dios supremo y penetran todo el mundo de los fenómenos sensibles con sus cualidades específicas”.[7]

Retomando el nacimiento de la palabra, esta fue vista por primera vez ante los ojos del mundo en el libro Psychopathia Sexualis (Psicopatía del sexo) del psiquiatra alemán Richard Freiherr von Krafft-Ebing publicada en el año de 1886. El año “1869” se presenta en las enciclopedias web de consulta popular[8] debido a que el creador fue un escritor, rompiendo el esquema clínico:

La palabra Homosexualität misma había sido inventada, no por un médico, sino (probablemente) por un hombre de letras húngaro peripatético llamado Kertbeny (Karl Maria Benkert, 1824-1882). Se utilizó por primera vez junto con Homosexualisten, en una carta a Ulrichs de 1868 y después en dos panfletos (Leipzig 1869). Se buscaba que la palabra fuera un término neutral, aplicable en hombres y mujeres, y se acuño probablemente al mismo tiempo que Heterosexualität, la cual apareció por primera vez en un texto de fecha desconocida impreso en Die Entdeckung der Seele de Gustav Jerger en 1880, Homosexualität y sus equivalentes en otras lenguas no se utilizaron comúnmente hasta principios del siglo XX.[9]

   La mirada clínica perjudica en vez de explicar y dar un sentido, controla con mecanismos que pueden presentarte descarnantes como elementos ajenos a nuestro cuerpo, mente y alma; A imposibilita a B como heterosexual imposibilita a homosexual. Jacques Corraze entiende que la palabra es tratada más allá de una simple sexualidad y critica su realidad de origen (no del creador, sino de la construcción social de la palabra homosexualidad). “Podría decirse que el termino homosexual fue creado para calificar (to label) comportamientos y personas con el fin de integrarlas a nuestros esquemas sociales y que, aparte de este artificio, la palabra esta desprovista de existencia…”.[10] Lizarraga define la historia de la homosexualidad como una historia de la represión. La primera parte de su texto Una historia socio-cultural de la homosexualidad logra esquematizar la división entre heterosexualidad y homosexualidad como creadores de la primera puerta llamada Vulnerabilidad del género[11] dotando al homosexual de un segundo elemento; castigo y opresión-prohibición de manera universal. “La historia de la homosexualidad (no la preferencia en sí) es parte de la historia insolente del patriarcado, de las historias de la misoginia”.[12]

descarga (5).jpg

¿Pero cuando fue que el homosexual se reafirmó a sí mismo como un sujeto social colectivo-individual? Foulcault formula teorías arriesgadas sobre la historia de la homosexualidad, principalmente ayuda a explicar cómo es que los discursos moldean al hombre dentro de su opresión, clandestinidad y anonimato, y estos mismos elementos generan nuevos discursos “adelantemos  la hipótesis general del trabajo. La sociedad que se desarrolla en el siglo XVIII —llámesela como se quiera, burguesa, capitalista o industrial—, no opuso al sexo un rechazo fundamental a reconocerlo. Al contrario, puso en acción todo un aparato para producir sobre él discursos verdaderos”.[13] Graham apunta con respecto a Foucault “La idea es que, antes de 1870, la persona exclusivamente homosexual no existía y parecería que ‘el homosexual’ era una criatura inventada por los médicos victorianos”.[14] Es absurdo pensar que la homosexualidad comienza a existir justo en el momento que los médicos la inauguran, pero la sodomía pasa a otro plano “El sodomita había sido un reincidente, el homosexual era ahora una clase o un género”.[15] Graham concuerda que la llegada de la homosexualidad como categoría y género tiene su implementación en el siglo XIX, “Foucault, cuyo padre había sido médico y profesor de anatomía, propuso 1870 como la ‘fecha de nacimiento’ de esta nueva categoría del ser humano y su lugar de nacimiento era el Archiv für Neurologie. Se refería a una revista (hoy el Archive für psychiatrie und nervenkrankheiten) editada por un médico de asilo berlinés llamado Carl Westphal”.[16] Pero Foulcault era consciente de la existencia de otros textos que hablaran sobre la homosexualidad y el uso de otros términos como Hermafroditismo ya presentes y escritos con anterioridad.

Existen diversas teorías y mitos populares sobre la homosexualidad y su forma de detectar homosexuales, algunas pueden pensarse paródicas, otras provocaban terrores tremendos basados en la ignorancia o una quema de inocentes por envidiosos. Una de las teorías que se ha popularizado y ha sido objeto de discusiones entre las comunidades estudiantiles es el Tercer sexo. Diversas culturas han adoptado el tercer sexo para hablar de una construcción espiritual que escapa de los esquemas sociales donde 1-hombre, 2-mujer. El 3, es una variación antropológica de lo otro, una amazona que representa el sacrificio en la unión, un galope intermedio representado en un ángel, una virgen juramentada, una hermafrodita, una lesbiana, un gay, un andrógino, un trans o cualquier persona que adopte un alma distinta, un alma combinada, una tercera alma. El escritor Karl Heinrich Ulrichs construye el término Ulrings (Uranianos) como esta nueva especie que posee otra identidad: “El propio Ulrichs era homosexual y su teoría de que los ‘Ulrings’ eran un sexo aparte fue adoptada por varios médicos, por lo común en latín: anima muliebris in corpore virili inclusa (‘un alma de mujer encerrado en un cuerpo de hombre’)”.[17]

Algunas partes de la sociedad han recibido muy bien la idea de un tercer sexo, pero no se adopta como esta nueva especie, más bien trata de hacernos entender sobre las cuestiones que nos definen a diario. Muchos individuos construyen discursos de identidad que nos dan ciertas resistencias y libertades, pero ver nacer esta palabra ha provocado un reclamo por parte de la comunidad gay actual (en este caso, nosotros mismos); enfurecidos atacamos nuestro pasado por no haberse defendido, por no haber construido una historia sólida y dejarnos esta Historia zombi, pero parte de nuestra realidad y victorias presentes no fue posible si las estructuras del poder no hubieran acudido a sus mismos especímenes para poder hablar y dominar sobre ellos. Rodrigo Laguarda en su conferencia Homosexualidades masculinas en la ciudad de México reflexiona sobre la importancia de estas palabras ya que “no es posible renunciar a las identidades de género (LGBTTTI-Q). El borrar los términos que en un pasado llegaron a catalogar o dar liberación a personas lésbico-gays sólo provocaría la perdida de sus derechos. Si el grupo no se nombra desde la construcción de esas palabras no puede actuar”.[18] Mostrando una paradoja ejemplificada donde palabras como Homoerotismo, Homosicalidad, provenientes de Homosexualidad, siguen atadas a un re-play donde el discurso se debe apoyar del discurso criticado por gays para poder fomentar empoderamiento y reflexión.

Pero la palabra alcanzará un poder que ayude a crear una identidad que sea necesaria en algunas sociedades. Poco a poco esa lucha erradicará la palabra Homosexualidad. En 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) quitará ésta categoría de los manuales e instituciones médicas convirtiendo al gay en un sujeto legal.

[1] Foucault, Michel, Historia de la sexualidad 1. La voluntad del saber, México, Siglo XXI, 2014, p. 50.

[2] Robb, Graham, Extraños. Amores homosexuales en el siglo XIX, México, Fondo de cultura económica, 2012, p. 36.

[3] Op. Cit., p. 59.

[4] El libertino se configura como un personaje transitorio entre el sodomita y el perverso, que se caracteriza por ir en contra del dogma religioso y que propone un discurso propio al respecto […]. El gay es el fruto rebelde de un perverso (el homosexual), heredero a su vez del libertino y, más allá, del sodomita. El origen del gay es más claro. Guasch, Óscar, La crisis de la heterosexualidad, Barcelona, Laertes, 2000, p. 97-99.

[5] Sade, Donatien Alphonse François, Los 120 días de Sodoma, México, Editores mexicanos unidos, 2013, p. 19-20. Las negritas son mías.

[6] Cuando los 4 libertinos fundan la Escuela del libertinaje, Blangis brinda un discurso de bienvenida el cual Foucault preside como el discurso contra natura de las perversiones fundadas por el hombre. “Os encontráis encerrados en una fortaleza inexpugnable, nadie en el mundo conoce vuestra presencia aquí, estáis fuera del alcance* de amigos y parientes y, por lo que se refiere al mundo exterior, Ya estáis muertos” (Ibíd., p. 32.).

*Pier Paolo Pasolini agrega “Estáis fuera del alcance de toda jurisdicción y ley hecha por los hombres y el mismo Dios, aquí sólo se escuchan vuestras voces y las del Diablo”. Saló o los 120 días de Sodoma, Italia, 1975. (cabe mencionar que la versión mexicana tuvo censura en su época de estreno). Para más información consultar: Historia de la sexualidad 1. La voluntad del saber (capítulo 1).

[7] Turner, Victor, La selva de los símbolos, Madrid, Siglo XXI, 1999, p. 75. En las investigaciones antropológicas de Turner sobre la tribu Ndembu descubre un papel importante sobre los colores en relación con otras culturas y su forma de ver la experiencia orgánica. En su texto clasifica los colores (p. 76-79) en los cuales podemos ejemplificar algunos aspectos o relaciones simbólicas que diferencian o igualan al hombre de la mujer: el color blanco representa la moral, salud, para la mujer es la leche que amamanta, para el hombre es el semen que fertiliza, pero también es la sangre que fue lavada y se convirtió en blanca; también representa la masculinidad, el día, la bisexualidad, el color que revela la verdad o hace visible las cosas. El rojo representa la fertilidad en la mujer, la circuncisión en el hombre; la fuerza, lo femenino, la tarde, lo que purifica, el semen inefectivo, la vida de lo femenino y la muerte en lo masculino. Mientras que el negro representa la muerte, la noche, el semen infértil o hechizado; el deseo sexual, lo malvado, los desechos.

[8] Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Homosexualidad (consultado en 2015).

[9] Robb, Graham, Extraños. Amores homosexuales en el siglo XIX, México, Fondo de cultura económica, 2012, p. 94-95.

[10] Corraze, Jacques, L´Homosexualité, México, Editorial Cruz O, 1997, p. 9.

[11] Entiéndase la Vulnerabilidad de género como un campo de relaciones que pueden generar violencia y resistencia corporal. Parte de esta vulnerabilidad se da en la performatividad de género, dichas teorías propuestas por el filósofo* Judith Butler.

*El trabajo de Judith Butler se ha convertido en un punto de reflexión tan radical que los buscadores web presentan del lado derecho una serie de imágenes y el oficio por parte de Wikipedia como la atribución de “filósofo”.

[12] Lizarraga Cruchaga, Xabier, Una historia sociocultural de la homosexualidad, México, Paidós, 2003, p. 27.

[13] Foucault, Michel, Historia de la sexualidad 1. La voluntad del saber, México, Siglo XXI, 2014, p. 87.

[14] Robb, Graham, Extraños. Amores homosexuales en el siglo XIX, México, Fondo de cultura económica, 2012, p. 61.

[15] Ibíd., p. 61-62.

[16] Ibíd., p. 62.

[17] Ibíd., p. 76.

[18] Laguarda Ruiz, Rodrigo, conferencia: Homosexualidades masculinas en la ciudad de México, Universidad autónoma del estado de México (UAEM) Toluca, facultad de ciencias políticas y sociales, 20 de agosto de 2015.

El cagadero LGBTTTI-Q: Homosexualidad, fraudes y algunos datos curiosos

tumblr_static_lgbt_flag_by_tamichibi-d3db4ql

A lo largo de la investigación sobre la palabra homosexualidad surgen muchas dudas referenciales sobre el significado y el significante dado en las diferentes culturas y formas de la historia. Aunque la crítica de Paco Vidarte cuestiona los significantes porque “Una marica es primero marica antes que nada” tengo muchas dudas sobre nuestra historia gay, a lo mejor estos datos que encontré puedan ayudar a responder varias cuestiones que se tienen al respecto y con las actuales siglas LGBTTTI-Q que están causando revuelo.

“El término homosexual fue empleado por primera vez en 1869 por Karl-Maria Kertbeny, pero fue el libro Psychopathia Sexualis de Richard Freiherr von Krafft-Ebing el que popularizó el concepto en 1886. Desde entonces, la homosexualidad se ha convertido en objeto de intenso debate y estudio: inicialmente se catalogó como una enfermedad, patología o trastorno que había que curar, pero actualmente es ampliamente entendida como parte integral necesaria para comprender la biología, genética, historia, política, psicología y variaciones culturales de las identidades y prácticas sexuales de los seres humanos”[1].

La definición ofrecida por Wikipedia nos brinda un panorama sencillo de lo que puede representar la palabra. En diversos seminarios sobre sexualidad y género impartidos por la UNAM (grupos de estudios decoloniales, de género y algunas estrategias para llevar acabo nuevos modelos educativos) me han cuestionado por utilizar la palabra homosexualidad en mis investigaciones. Creadores del medio artístico dicen que utilizar esta palabra es un símbolo del patriarcado y debería desaparecer, sin embargo se ha demostrado que a veces estos vocablos pueden brindar una resistencia de género que no influye en instituciones académicas, sino en contextos que necesitan un fragmento de poder al cual aferrarse.

En los foros de Latinoamérica cuestionan las palabras gay, lesbiana, bisexual, travesti; ellos consideran que todos deberíamos usar LGBT para identificarnos, pero la idea de englobar la proyección individual en siglas se convertiría en algo más represivo. Recientemente en la serie Sense8 uno de los protagónicos es criticado por escribir un artículo sobre la desaparición de las siglas LGBTTTI y denominarnos como sujetos libres de sexualidad; la idea de eliminar las palabras en un cosmos utópico se pensaría imposible (al menos en esta época que todo requiere ser dicho con términos). En Estados Unidos[2] están dialogando en eliminar la palabra “Gay” porque ya no les es útil, pero en otros países, ejemplo, países del oriente bajo, provincias de África apenas están utilizando Gay para crear una identidad colectiva que les permita quebrar esas estructuras opresoras. Butler cuestiona que los términos cambian de acuerdo a su contexto, el movimiento Queer ya no es aplicable en Latinoamérica como una resistencia que critique los estatutos sociales que desarrollan la sexualidad, sin embargo, la etiqueta Queer (que apela a que no se deben usar las etiquetas) sigue causando revuelo. Dentro de la misma conferencia la presentadora Susana Vargas creadora del libro “Mujercitos”, menciona que a ella le gusta ser Queer para ganar becas proporcionadas por nuestras empresas culturales. Actualmente su libro ha recibido muchas críticas por parte de activistas al desarrollar malas hipótesis sobre los Mujercitos. El portal Nexos publico una nota titulada: Razzia y sexo: homosexuales en Oaxaca[3], donde se desmientes los discursos de la autora.

Raúl Campos en su nota titulada: “Mujercitos” homofobia para planas de nota roja, presenta una reflexión dicha por Susana que alude a la pose como un arma que desafía la homofobia y la mirada acusadora “Los Mujercitos posan, pues así consolidan aquello que les hubiera gustado ser: modelos o una lady de revistas sociales…”[4]. Ante los discursos Nexos presenta entrevistas donde se desmiente y esta transición del travestismo humilla y denigra a muchos hombres que fueron obligados a punta de pistola a vestirse como mujeres y posar para los diarios amarillistas. Actualmente no se sabe cuál es la versión original y no se han dado explicaciones al respecto. La comunidad Trans de igual manera crítica no solo este caso, sino muchos otros donde la construcción de identidades trans ya pertenecían dentro de las notas periodísticas. La crítica severa es que el investigador empodera su discurso en torno a su experiencia renegando y omitiendo pequeños o grandes grupos a los cuales se les ha negado la voz, pero el investigador no tiene la culpa, la comunidad Trasn su deber es recuperar esos fragmentos de historia en vez de quejarse de que no les dieron la voz.

El segundo caso es a partir de las preferencias sexo-eróticas y la identidad misma del sujeto. Uno de los grandes videobloggers que actualmente representa parte de la cultura gay en México es Miguel Ángel Cundapí Bustamante, alias Mickey CB. ¿Soy TRANS?[5] Es uno de los vídeos más importantes donde reflexiona sobre las siglas LGBTTTI, aludiendo que hay personas que necesitan esas categorías para definir parte de su realidad, Mickey rechaza las etiquetas entendiendo de por medio que si entra en estas categorías su cosmovisión puede verse afectada. La respuesta del público es etiquetar, que pertenece a una idea Queer o Trans, Mickey menciona y es consciente de que nadie puede catalogar lo que somos porque no son parte de nuestro interior. Esta polémica ha provocado que muchos videobloggers sean presas fáciles para académicos que solo se dedican a repetir los mismos patrones populares que una vez los médicos llegaron a usar (y siguen usando). Por más que se estudie el género no puede ser comprendido porque el ser humano es cambiante.

En 1976 Foucault lanza una atrevida teoría de que la verdadera homosexualidad como un ser social nace en el año de 1870. La homosexualidad antigua ante la nueva se presenta ya con otras ideas que sobrepasan a la sodomía y los actos sexuales libertinos. Sin embargo, Foucault es cociente de que esta afirmación puede ser falsa (debido a que existen estudios los cuales no tuvo acceso). Westphal[6] afirma en un artículo científico que esos términos sobre la existencia de nuevos géneros eran vistos desde el siglo XVIII.

Xabier Lizarraga entiende que la mayor represión nace desde los términos Heterosexual y Homosexual, al dividirse crean una violencia universal “La identidad homosexual (politizada o no en la conciencia) ha tenido que existir desde el momento (por lo menos) en que se ejerce sobre los homosexuales una represión… o se otorga una triste libertad condicional”[7]. La comunidad gay cuestiona y critica a nuestros antecesores por no dar una lucha a la liberación, tarea que nuestros investigadores actuales se han encargado de vislumbrar, es de esta manera como nace la Historia Zombi de la homosexualidad[8]. Walter Benjamin en su Tesis sobre la historia habla del término Historia como la suma de todas las fuerzas ganadas por el progreso cuestionando la línea del tiempo de Hegel, donde la evolución mecánica de las estructuras del poder han alcanzado la victoria, aplastando a las fuerzas obreras, culturas que jamás tuvieron nombre o todo el género que se convirtió en su esclavo capital. Nietzsche lo advierte “Todas las razas nobles han dejado huellas de barbarie a su paso; en la más alta cultura se conserva su recuerdo”[9]. Pero esta máquina de guerra llamada hombre o esta bestia que retorna a nosotros no es del todo poderosa.

La referencia más oportuna sobre la existencia del clóset Edmund Gosse la aporta con misticismo y brujería retomando a las figuras más góticas:

La posición de un joven tan atormentado es en realidad la de un hombre enterrado vivo y consciente, pero privado del sueño. Está sentenciado por su propia timidez e ignorancia a una represión que llega a la muerte […] Sin embargo, este cadáver se ve obligado a ir y venir y a conservar las apariencias cada vez que la fiesta de la vida se despliega[10].

Que hermosa la metáfora de un ataúd que simula el clóset homosexual, el sujeto actúa como un cadáver vivo, un zombi que solo entrega a medias la verdad “Estos seres subterráneos, llenos de venganza y odio, ¿qué hacen de esta venganza y de este odio?  Si hubierais de dar crédito a sus palabras, ¿sospecharíais que os hallabais en medio de los hijos del rencor?”[11]. Esos hijos somos, los Hijos de la Chingada, figuras de la esclavitud y la brutalidad. Octavio paz en su Laberinto de la soledad construye la figura del mexicano que no se raja, pero le faltó construir la figura del “Rajador“, no del chingador, sino el que raja, abre una apertura al interior del cuerpo, en este caso el cuerpo homosexual.

No debe pensarse que nuestros antepasados eran del todo débiles, todo lo contrario utilizaron las mismas armas de los heterosexuales para construir una nueva forma de comunicación. En el libro Psychopathia Sexualis tuvo la fortuna de convertirse en una especie de Best-seller donde los hombres y mujeres homosexuales leían y en vez de sentirse enfermos o culposos comenzaban a identificarse con los casos documentados (manipulados a los deseos del investigador), que mostraban una dulzura al hablar del amor, había una especie de atracción por las palabras. Desde ese momento las cartas a los médicos comenzaban a llegar y ellos documentaban en sus textos científicos estos casos para su estudio, pero en realidad eran formas de escapar del clóset, de abrirse ante el mundo y que otros pudieran leerlos, incluso hubo médicos renegados que se convirtieron en homosexuales al momento de desarrollar sus investigaciones.

Además los otros medios que oprimían se convertían en armas liberadoras, una de ellas fueron los diarios, las cartas, los anuncios en los periódicos donde buscaban parejas, este es uno de los primero anuncios vistos y encontrados en las investigaciones sobre la historia de la homosexualidad, el periódico es austriaco del año de 1880:

Busco un amigo que, como yo, goza de la soledad y evita la compañía, en especial de las mujeres. Feliz el hombre que se basta a sí mismo. Más feliz aún el hombre que tiene un amigo que piensa igual que él. Quien me comprenda me puede escribir a “Sr Amante de la Naturaleza” a las oficinas del periódico.[12]

La elegancia y la habilidad en el argot gay era claras en el siglo XVII y XIX, popularizadas en el XX y XXI, pero la comunicación no verbal era la más poderosa ante todas.

Como reflexión final escribo estas notas con un caso particular. Uno de mis proyectos actuales titulado: El °8 pasajero. Un catálogo de la sexualidad clandestina gay fue presentado en un seminario del Campus Expandido dentro de la institución MUAC. Los comentarios, críticas y sugerencias no faltaron, pero el más importante a mi parecer, fue uno dicho por la profesora a cargo e investigadora de género Nina Hoechtl que no entiende con qué razón documento los retratos de personas que metrean dentro del Sistema de transporte colectivo Metro, justificando el hecho de que estos sujetos no parecen homosexuales (no cumplen los estereotipos establecidos), esa respuesta creo que fue lo suficientemente poderosa como para saber que la historia de todo género nace desde uno y con etiquetas o no siempre deben alcanzar una voz.

[1] Recuperado de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Homosexualidad

[2] Judith Butler, Leticia Sabsay Mesas de diálogo sur-norte, Performatividad de género, precariedad y ciudadanía. Conferencia 24 de marzo de 2015. México, Biblioteca Vasconcelos.   

[3] Recuperado de Nexos: http://www.nexos.com.mx/?p=3182

[4] Recuperado de Mileno: http://www.milenio.com/cultura/Mujercitos-homofobia-planas-nota-roja_0_515948415.html

[5] Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=cLU5PIfbAeo

[6] Para más información consultar Extraños amores homosexuales en el siglo XIX. Graham Robb.

[7] Xabier Lizarraga Cruchaga, Una historia sociocultural de la homosexualidad notas sobre un devenir silenciado, México, Paidós, 2003.

[8] Entiéndase la historia zombi como una historia caída de la homosexualidad.

[9] Friedrich Nietzsche, Genealogía de la moral, Madrid, Mestas, 2003.

[10] Gosse a Symonds, 5 de marzo de 1890: Grosskurth, Jhon Addington Symonds.

[11] Friedrich Nietzsche, Genealogía de la moral, Madrid, Mestas, 2003.

[12] Carlier, Études de Pathologie sociale. Les deux prostitutions.