La Heteromáquina y el poder de los privilegiados

Durante años, los hombres lucharon por encontrar la cura a la homosexualidad con rotundos fracasos. No importaba que técnica, sustancia o rito se usara, ninguno era capaz de lograr una reversión. Con el fin de promover una cura, algunos científicos optaron por la transición del cuerpo. “Sí su alma se aferra a amar a su igual, entonces vamos a convertirlo en su contrario”. Pero el transexual seguía siendo corrupto al ser incompleto y no amar a su contrario, entonces, la heterosexualidad sufrió una melancolía del olvido. Sigue leyendo

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La trampa del Heterosexual

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Texto y foto: Eriko Stark (https://www.facebook.com/eriko.pantera).

La trampa sangrienta del Heterosexual

La heterosexualidad es una orientación sexual predominante (y en muchos países también obligatoria) caracterizada por el deseo y la atracción hacia personas del sexo opuesto. Un hombre heterosexual se siente atraído por las mujeres, mientras que una mujer heterosexual siente atracción por los hombres[1]”.

Introducción

La heterosexualidad es un rasgo biológico visto desde los ancestros y nos ha brindado la supervivencia. La lucha histórica por la descendencia y las generaciones son un papel fundamental para la sobrevivencia de la especie humana. La historia solo apunta con su flecha a la creación natural entre hombre-mujer, exponiendo la definición de Contra natura (Fuera de la naturaleza establecida) todo aquello que se escapa de la figura religiosa y formativa de dios sobre su creación.

En la biblia se nos ha dicho con enorme insistencia: “Y dios creó a su imagen y semejanza”. Todo lo que se escapa de la moral y la ética religiosa es Contra natura, porque se piensa que dios es heterosexual al procrear a un Adán y una Eva; pero también invento los animales, las plantas, el cielo, el agua y todos los elementos de la vida y dijo que eran buenos y los dejo pertenecer; aunque la homosexualidad se presente fuera del hombre.

La trampa

La trampa de ser heterosexual actualmente está ligada a su naturaleza implantada. Ya no es necesaria una sobrevivencia de nuestra generación debido a la lucha de valores que se han expuesto a lo largo de los años. Esta trampa de ser heterosexual es la etiqueta que te hace ser orgulloso de poder coger a una mujer, de poseerla, someterla, comprarla, esclavizarla, incluso decidir su vida sobre ella. La moral cristiana apega los fundamentos del hombre temperante que solo tiene sexo para procrear, que trabaja sin cesar y su fe, no mide su condición.

No se critica a la heterosexualidad como ser biológico, se cuestiona al ver con ojos de mata putos, a estos “Enemigos inofensivos”. El tremendo monstro llamado homosexual es un sujeto Contra natura por rechazar la idea biológica, por “ponerse” en lugar de la fémina, en rechazar la masculinidad por ser un demonio del placer pecaminoso, pero ¿Cuál es esa trampa a la cual el heterosexual mayeado no escapa?

El racismo

El racismo es el rechazo violento que se tiene por una simple cuestión: es ajeno a lo que somos. Si es negro, lesbiana, homosexual, inválido, pordiosero o cualquier otra raza o condición social; será visto con odio, recriminación y una suerte de ataques por parte de este heterosexual ciego. Sus enemigos son aquellos van en contra de su imagen y semejanza, por eso cuando un homosexual es más afeminado, causa mayor odio de aquel que guarda una apariencia; pero masculinizado o no, el homosexual es visto como un peligro. La trampa inicia desde la detección de lo ajeno, de lo que no puede entender y lo ataca.

La trampa crece

Las instituciones que promueven la moral y la ética (Núcleos familiares, religiosos, empresariales, etc.) comienzan a indicar las características de un hombre heterosexual con poder sobre la mujer, donde su machismo es nutrido con ideas, acciones, leyes y prohibiciones. Mientras más se clavan en papel de heterosexual más víctimas son porque están aceptando la división del humano como tal; lo están partiendo y negando. Las instituciones te meten el papel de ser heterosexual porque es lo mejor y al establecerlo esta trampa jamás tendrá final.

Los homosexuales los criticamos a ustedes heterosexuales no por queríamos que nos penetren o se hagan heteroflexibles, los criticamos porque están siendo víctimas de su propia etiqueta. Sus tratos a la mujer, sus tratos a nosotros mismos a otras personas de diversos países y situaciones que experimentan.

¿Qué es ser actualmente un heterosexual?

Un heterosexual es aquel hombre que se le obliga a seguir los valores que le son impuestos (su construcción primaria que deben tener ante sus instituciones), deben tener a una mujer, deben renunciar a su emocionalidad para ser poderosos; tienen que conseguir dinero y estabilidad, hijos, una familia: “Porque la familia es el mejor núcleo visto en la sociedad”.  Deben perder la virginidad a temprana edad y tener derecho a buscar mujeres y pueden ser libertinos. Cuando su esposa sea fea y no les guste más pueden seguir teniendo nuevas mujeres jóvenes donde presumir su virilidad. Deben ser objetos de la falocracia y aceptar ser esos machos reproductores, trabajadores competentes y renunciar a sus ideales los cuales ustedes mismos no conocen.

El valiente, el mil usos, el don Juan, el Peter Pan, el mi rey, el chulo, el narcotraficante, el hombre exitoso, el workoholico, el hipster, el opendmind, el hombre que ayuda a la mujer, el padre modelo, el hijo que se casó, el miembro ideal de la iglesia, el trabajador perfecto, el amante increíble, el mamado, el latin lover, el chacal, el protector, el inteligente, el proveedor, el que mantenga, el que cuide, el que funde, que se encargue de todos los problemas y los revuelva, que sean dios.

¿Un verdadero heterosexual?

Un verdadero heterosexual parte de un hombre que ni piensa en su condición, que no le importa un carajo quien es, pero conoce su preferencia a la mujer y su igualdad además de sus virtudes.

También los homosexuales la hemos cagado etiquetándolos de bugas, heteroflexibles, machitos, chundos, nacos, chacas y cerrados. Obligando a despertar una homosexualidad que muchas veces ni siquiera ustedes pidieron; violados, alcoholizados, drogados, aislados en sus formas más vulnerables, en una ruptura de la mujer que amaban, provocándolos a probar su hombría a partir de la violación, haciéndonos amigos de su novia para después engancharlos; humillándolos para luego jugar con su bondad, porque existen heterosexuales que se llevan con los homosexuales sin importar su preferencia, pero muchos no lo logran entender y agreden a su amigo, terminando una fraternidad. También existe la hechicería del travestismo y no por querer ser una mujer, sino usarlo como recurso para ganar a un hombre.

Reflexión final

Heterosexual si llegas a leer esto y te preguntas cuál es tu verdadero enemigo revisa a Maquiavelo, Sade, Sun Tzu, Foucault, Napoleón, entre muchos autores que nos hablan de la división como la herramienta perfecta de la derrota humana. La biblia también esconde su envidia al hombre con la torre de babel, la sociedad capitalista también sabe generar anarquía y separación. La publicidad es especialista en reafirmarte que si tienes buenas marcas serás más masculino y el homosexual te dirá que eres un puto por no cogértelo, pero mejor abre los ojos y mira al homosexual que aún debe esconderse por miedo a ser asesinado.

Fuentes:

Foulcault, Michel. Historia de la sexualidad 2: el uso de los placeres. Edit. Soglo XXI. México, 2009.

Lizarraga Xabier. Una historia sociocultural de la homosexualidad. Edit. PAIDOS IBERICA. México 2003.

[1] Definición de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Heterosexualidad