No era un ano humilde

Me gusta penetrar durante un tiempo y sacar mi pene para cerciorar el estado del ano: la mayoría de las veces el condón se tiñe ligeramente de un poco  de sus heces fecales o el ambiente se tiñe de un olor a caca, algo incómodo pero pequeño para no entorpecer el acto, a veces, hasta el aroma se vuelve agradable. En otros episodios el pene sale con trozos viscosos de popo, de ahí depende mucho la consistencia, color y aroma; he visto caca de color verde, naranja, café, negra y hasta azulada, creo que esto se debe a la mala alimentación. Lo que salía era un hilito de sangre, limpiaba con papel reciclado y volvía a meter, una rutina que duro como veinte minutos hasta que decidí eyacular y largarme a la verga de esa fraudulenta cola, no era un ano humilde, era una cavidad plástica que babeaba lubricante, sangre y caca mal fermentada. Sigue leyendo

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Vicho Party en La Sacristía

Kanela se convirtió en mi Marco Polo del lugar. Desde los vagos recuerdos donde iba a ver, cantar y ser partícipe de su espacio integrado a la Purísima hasta su momento individual sería mi primera visita a este hermoso lugar lleno un enorme respiro de la realidad brutal que vive la ciudad. En Zona Rosa una compañía de Dragqueens hace honor a las noches de Cabaret, política y otras fantasías. Sigue leyendo