A pesar de todo, quiero seguir creyendo en el amor

Estas palabras vienen a mi persona el día de hoy, un día en el que me leo y descubro que ya no escribo cosas tan bellas en el sentido del amor. Parece ser que realmente vivir en un mundo gay a veces te despoja de tus mejores sentimientos, pero esa sensación puede ser cambiada. Lo digo porque hoy en día existe una intolerancia y una prohibición a los sentimientos negativos, sentimientos que surgen como una respuesta al dolor.
A pesar de todo, sigo creyendo en el amor a pesar de lo que miran mis ojos, violencia e hipocresía creciente. A pesar de todo, quiero seguir creyendo en el amor. Sigue leyendo

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No era un ano humilde

Me gusta penetrar durante un tiempo y sacar mi pene para cerciorar el estado del ano: la mayoría de las veces el condón se tiñe ligeramente de un poco  de sus heces fecales o el ambiente se tiñe de un olor a caca, algo incómodo pero pequeño para no entorpecer el acto, a veces, hasta el aroma se vuelve agradable. En otros episodios el pene sale con trozos viscosos de popo, de ahí depende mucho la consistencia, color y aroma; he visto caca de color verde, naranja, café, negra y hasta azulada, creo que esto se debe a la mala alimentación. Lo que salía era un hilito de sangre, limpiaba con papel reciclado y volvía a meter, una rutina que duro como veinte minutos hasta que decidí eyacular y largarme a la verga de esa fraudulenta cola, no era un ano humilde, era una cavidad plástica que babeaba lubricante, sangre y caca mal fermentada. Sigue leyendo

Postales desde Tuxpan

Al otro día, seguía rabioso, el taxi tenía una inscripción con caligrafía chola: “Señor del veneno”, quiero una dosis por favor. Miras al mesero, le llamas “la loca del pueblo”, su felicidad me recuerda lo mucho que odio la apariencia, podría pedirle hacerle el amor solo para calmar el odio. ¿A quién odio? Me digo a mí mismo que no puedo odiarte, pero un agujero en mi cuerpo quiere decir lo contrario, no quiero que crezca, quiero atesorar tu calidez por encima de todo, y me cuidas aunque quiera herirme, no sé por qué te tomas la paciencia con un muchacho terrible.
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Reconocibilidad

¿Cuándo algo tan importante, tan real, tan único que significa tocar un cuerpo, realmente tocarlo y explorarlo en placer se volvió tan común como las miles de imágenes que nos rodean a diario? No sabemos a quién culpar, tal vez a nosotros mismo como homosexuales al no apreciar las cosas que pasan en nuestra vida, aunque existan las infinitas críticas quiero pensar que cada lágrima, cada palabra, cada acción tiene su valor como agradecer la belleza del chico del tatuaje de garra de oso que se la pasaba diciendo que era feo y gordo para causar lástima, y eso es una mentira, deje de creer en la belleza y la fealdad para mirar lo que somos: temerosos de amar, muy temerosos por no decidir ser tan majestuosos como las flores en la punta de las colinas imposibles de escalar Sigue leyendo

Acapulco Pet Sounds

Era lunes. Al salir del departamento llovía como una señal a mi destino, era una especie de consuelo. Al llegar a la esquina, a la hora acordada no estaba Daniel, marqué su número, parecía desesperado, urgido de verga como me lo sentenció el mariconsaurio; urgido de una caricia, de cuerpo, y no de ese cuerpo que está disponible porque nadie lo quiere, hablo del cuerpo que todos queremos entre brazos dando lo mejor de sí. Me irrita esa sensación de abandono, parezco una flor sin riego, me falta algo de vida, mis ojos se humedecen mientras me pregunto si será de esta manera, mi vida, siempre habitando la clandestinidad, siempre peleando como perro hambriento migajas de cuerpo, siempre siendo rechazado por todo lo bueno y todo lo malo que se convierte en excusa, siempre, siempre, siempre…

No puedo culpar al chichifo, no puedo recriminarle ni odiarlo, el no es culpable. Mis ojos arden de rabia, se mezclan con pasado y mi presente, me lleno de lágrimas. “¿Por qué nadie me quiere?”. Mi grito hace voltear a todos los Locales, los ignoro, me voy rendido con las confesiones que tanto he odiado de muchas personas que suenan en mi cabeza: “Ya no creo en el amor, sólo me dedicaré a coger”. Temo que sus maldiciones me contaminen, que me hagan uno de ellos, que mis creencias se pongan en jaque y realmente sea un estúpido por creer en el amor romántico. Vivo otra derrota… Sigue leyendo

La noche más llena, la noche más fracasada

Se aprecia los grupos, divisiones, el favoritismo y la exclusión entre drags. Una pequeña sirena se encuentra sobria leyendo entre dificultades su rutina de Stand-up, solitaria y por no decir apestada, era el pequeño pez feo en el estanque de las hermosas especies drag. Kanvas, había tomado una decisión muy fuerte antes del episodio, pero no estaba dispuesto a lamentarse, en su atuendo, en esos escritos hechos con un par días de anterioridad estaba dispuesto a sobrevivir al tiburón del público. Sigue leyendo

Malditas seducciones. Entre Reinas, Musculocas y un Azar de jotería

Entre reinas, musculocas y un azar de jotería se aprecia una simbiosis casi milenaria entre el personaje travestido y el que se dedica a embarnecer de músculos y rabietas de su propia clandestinidad, a decirse en el espejo chacal, a demostrar y demostrarse que sí se sabe varonil. Se miran con cierto recelo, bailan para fingirse OK, se miran a escondidas y saben que así será la noche hasta que el after o cualquier otro evento los separe de su misterioso destino; mientras unos se dedican a enaltecer su cuerpo con la fuerza de los esteroides o el GYM, otros alcanzan estados femeninos supremos a base práctica, ejercicios cardiovasculares, verdaderas Ladys danzando entre el Teatro Garibaldi. Sigue leyendo

BONUS: entre perras y violencia

Un capítulo extra frente a los acontecimientos nocturnos, la Carrera Drag de la CMDX cambió su locación a un ex espacio donde las elites políticas en su momento convivían entre teiboleras, sexo de a guaguis y flow bisnes. Éste lugar cambio a PERRA/PUERCA, un pequeño mundo donde la clase media baja y media media aspira a vivir un estilo digno de todo un Nice Boy que sabe beber, bailar y coger, y vaya que sí deben aprender a hacerlo si es que quieren subsistir mientras que la “sociedad gay” disfrutaba del espectáculo cabaretero de Niurka. Sigue leyendo

Paradoja

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No puedo negar que te amo

Y no puedo negar que pienso en ti cada vez que le hago el amor a otro

Y es que cuando me niegas tus caricias huyo

Termino en aquella esquina, aquel lugar donde fracasa el sol

Mi origen, mi sucia putería la cual desprecio, pero me alimenta en tu ausencia

Con mucho esfuerzo, peleas, ruegos, lágrimas; puedo alcanzar mi felicidad

Es cuando me doy cuenta que no puedo dejarte y, me abandonas…

Otra vez la esquina donde pasaré el resto de mi vida, esperado tus caricias

Esperando que me pidas un orgasmo

Pathos homosexual. Miradas semanales de la cámara sucia

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La palabra pathos se utiliza para referirse a la íntima emoción presente en una obra de arte que despierta otra similar en quien la contempla.
Aventura con voz, oídos y las mejores pupilas ¿quién es el invitado: la cámara o la imagen a capturar? A lo largo de las semanas entre poemas de Pessoa y la pronta vulnerabilidad de los transeúntes, capturas lucidas, frescas, espontáneas; algunas con flash, otras cuidadas, otras en el vortex y pocas con melancolía. Construyo mis sentidos infinitos entre balas, el flow de la real realidad y una hermosa pornografía discursiva que apela con las mamadas de un chivo, la penetración múltiple, triple, cuádruple y abanicos de sangre snuff rodando por las aceras cagadas de borrachos ácidos, tonayans caleidoscópicos y una que otra mancha de esperma patrocinada por Jesucristo nuestro señor.

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