Postales desde Tuxpan

Al otro día, seguía rabioso, el taxi tenía una inscripción con caligrafía chola: “Señor del veneno”, quiero una dosis por favor. Miras al mesero, le llamas “la loca del pueblo”, su felicidad me recuerda lo mucho que odio la apariencia, podría pedirle hacerle el amor solo para calmar el odio. ¿A quién odio? Me digo a mí mismo que no puedo odiarte, pero un agujero en mi cuerpo quiere decir lo contrario, no quiero que crezca, quiero atesorar tu calidez por encima de todo, y me cuidas aunque quiera herirme, no sé por qué te tomas la paciencia con un muchacho terrible.
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Reconocibilidad

¿Cuándo algo tan importante, tan real, tan único que significa tocar un cuerpo, realmente tocarlo y explorarlo en placer se volvió tan común como las miles de imágenes que nos rodean a diario? No sabemos a quién culpar, tal vez a nosotros mismo como homosexuales al no apreciar las cosas que pasan en nuestra vida, aunque existan las infinitas críticas quiero pensar que cada lágrima, cada palabra, cada acción tiene su valor como agradecer la belleza del chico del tatuaje de garra de oso que se la pasaba diciendo que era feo y gordo para causar lástima, y eso es una mentira, deje de creer en la belleza y la fealdad para mirar lo que somos: temerosos de amar, muy temerosos por no decidir ser tan majestuosos como las flores en la punta de las colinas imposibles de escalar Sigue leyendo

Acapulco Pet Sounds

Era lunes. Al salir del departamento llovía como una señal a mi destino, era una especie de consuelo. Al llegar a la esquina, a la hora acordada no estaba Daniel, marqué su número, parecía desesperado, urgido de verga como me lo sentenció el mariconsaurio; urgido de una caricia, de cuerpo, y no de ese cuerpo que está disponible porque nadie lo quiere, hablo del cuerpo que todos queremos entre brazos dando lo mejor de sí. Me irrita esa sensación de abandono, parezco una flor sin riego, me falta algo de vida, mis ojos se humedecen mientras me pregunto si será de esta manera, mi vida, siempre habitando la clandestinidad, siempre peleando como perro hambriento migajas de cuerpo, siempre siendo rechazado por todo lo bueno y todo lo malo que se convierte en excusa, siempre, siempre, siempre…

No puedo culpar al chichifo, no puedo recriminarle ni odiarlo, el no es culpable. Mis ojos arden de rabia, se mezclan con pasado y mi presente, me lleno de lágrimas. “¿Por qué nadie me quiere?”. Mi grito hace voltear a todos los Locales, los ignoro, me voy rendido con las confesiones que tanto he odiado de muchas personas que suenan en mi cabeza: “Ya no creo en el amor, sólo me dedicaré a coger”. Temo que sus maldiciones me contaminen, que me hagan uno de ellos, que mis creencias se pongan en jaque y realmente sea un estúpido por creer en el amor romántico. Vivo otra derrota… Sigue leyendo

La noche más llena, la noche más fracasada

Se aprecia los grupos, divisiones, el favoritismo y la exclusión entre drags. Una pequeña sirena se encuentra sobria leyendo entre dificultades su rutina de Stand-up, solitaria y por no decir apestada, era el pequeño pez feo en el estanque de las hermosas especies drag. Kanvas, había tomado una decisión muy fuerte antes del episodio, pero no estaba dispuesto a lamentarse, en su atuendo, en esos escritos hechos con un par días de anterioridad estaba dispuesto a sobrevivir al tiburón del público. Sigue leyendo

Malditas seducciones. Entre Reinas, Musculocas y un Azar de jotería

Entre reinas, musculocas y un azar de jotería se aprecia una simbiosis casi milenaria entre el personaje travestido y el que se dedica a embarnecer de músculos y rabietas de su propia clandestinidad, a decirse en el espejo chacal, a demostrar y demostrarse que sí se sabe varonil. Se miran con cierto recelo, bailan para fingirse OK, se miran a escondidas y saben que así será la noche hasta que el after o cualquier otro evento los separe de su misterioso destino; mientras unos se dedican a enaltecer su cuerpo con la fuerza de los esteroides o el GYM, otros alcanzan estados femeninos supremos a base práctica, ejercicios cardiovasculares, verdaderas Ladys danzando entre el Teatro Garibaldi. Sigue leyendo

BONUS: entre perras y violencia

Un capítulo extra frente a los acontecimientos nocturnos, la Carrera Drag de la CMDX cambió su locación a un ex espacio donde las elites políticas en su momento convivían entre teiboleras, sexo de a guaguis y flow bisnes. Éste lugar cambio a PERRA/PUERCA, un pequeño mundo donde la clase media baja y media media aspira a vivir un estilo digno de todo un Nice Boy que sabe beber, bailar y coger, y vaya que sí deben aprender a hacerlo si es que quieren subsistir mientras que la “sociedad gay” disfrutaba del espectáculo cabaretero de Niurka. Sigue leyendo

Paradoja

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No puedo negar que te amo

Y no puedo negar que pienso en ti cada vez que le hago el amor a otro

Y es que cuando me niegas tus caricias huyo

Termino en aquella esquina, aquel lugar donde fracasa el sol

Mi origen, mi sucia putería la cual desprecio, pero me alimenta en tu ausencia

Con mucho esfuerzo, peleas, ruegos, lágrimas; puedo alcanzar mi felicidad

Es cuando me doy cuenta que no puedo dejarte y, me abandonas…

Otra vez la esquina donde pasaré el resto de mi vida, esperado tus caricias

Esperando que me pidas un orgasmo

Pathos homosexual. Miradas semanales de la cámara sucia

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La palabra pathos se utiliza para referirse a la íntima emoción presente en una obra de arte que despierta otra similar en quien la contempla.
Aventura con voz, oídos y las mejores pupilas ¿quién es el invitado: la cámara o la imagen a capturar? A lo largo de las semanas entre poemas de Pessoa y la pronta vulnerabilidad de los transeúntes, capturas lucidas, frescas, espontáneas; algunas con flash, otras cuidadas, otras en el vortex y pocas con melancolía. Construyo mis sentidos infinitos entre balas, el flow de la real realidad y una hermosa pornografía discursiva que apela con las mamadas de un chivo, la penetración múltiple, triple, cuádruple y abanicos de sangre snuff rodando por las aceras cagadas de borrachos ácidos, tonayans caleidoscópicos y una que otra mancha de esperma patrocinada por Jesucristo nuestro señor.

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La homosexualidad nos ha traicionado

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Parte de esta serie de fotos, la puedes encontrar en la revista Infinity Magazne (https://www.facebook.com/InfinityMgz?ref=ts&fref=ts)

A lo largo de mi vida he escuchado diversos discursos sobre la homosexualidad. Todas las historias recopiladas por un bloque de personas, ayudan a entender la situación presente de ser gay en México y una de las primeras respuestas, es que la homosexualidad nos ha traicionado de diversas maneras hasta el grado de maldecirla.

En mis encuentros de ligue, conversación con extraños gay digitales, de carne y hueso (he tenido la fortuna de conocer personas en el mundo externo como parte de mi ritmo de vida cotidiana), aplicaciones, amigos, compañeros; gente que interactúa en antros, bares, eventos de la comunidad lésbico-gay. Exparejas, personas que me critican, heterosexuales, familia y gente que se animan a hablar del tema.

Me gustaría mencionar algunos casos como reflexión personal entorno a nuestra vida, ya que cada vez es mayor la información que habla del homosexual y nos hace construir una identidad la cual a veces ni siquiera es nuestra.

Alberto, un hombre que a sus 45 años no supera la represión de ser homosexual. Su vida giró en torno a la clandestinidad. Sus padres murieron sin saber de su homosexualidad y sus hermanos, hasta la fecha, no tienen certeza alguna de sus preferencias hacia otros hombres. Los antros que frecuentaba eran vulnerables a operativos policiacos y eran tratados como criminales o narcotraficantes. Cada vez que Alberto escuchaba una noticia de crimen, de chisme, de mal prestigio hacia un homosexual su miedo crecía de manera poderosa, hasta la fecha muchas de sus relaciones afectivas no llegan al grado de ser mencionadas o recordadas por su poca duración. Alberto está en contra de usar últimos vagones, aplicaciones de celular, zonas de ligues express o que tengan un involucramiento con lo sexual; no se considera mocho, pero su miedo es lo que le impide a tomar decisiones de esta índole. Una de sus frases más importantes fue “Las juventudes de hoy, o en su mayoría, nacieron sin la conciencia de que ser homosexual era mérito de un castigo, es importante que tengan conciencia de ello, tal vez a lo mejor sería más valioso su estilo de vida gay si fueran conscientes de que en un pasado hubo una lucha por darnos identidad”. La radicalidad de Alberto ha llegado al extremo de terminar con una de sus parejas porque esta, le tomo la mano en público.

Chuy es un heterosexual que radica en el distrito, su estado de origen es Guanajuato, Chuy es músico. Cuando Chuy ingreso a la universidad conoció a un grupo de amigos los cuales comenzaron a enseñarles el ritmo de vida que se tiene en la ciudad, los mejores deleites son las pedas semanales dentro de la sala de computo de su escuela. Chuy menciona que no le tiene miedo a la homosexualidad a pesar de vivir en un ambiente machista, de ser machista. En un par de borracheras se hablaron de temas de género. Él tenía miedo de ponerse ebrio con un homosexual porque siempre trataban de aprovecharse de su amabilidad, lo toqueteaban sin su permiso, lo criticaban por ser machista y homosexual de closet, pero eso no le importaba, Chuy estaba seguro de su sexualidad. “¿Sabes qué no me gusta del homosexual? Es que siempre tiene odio o rencor, no sé si sea distinto en provincia a la ciudad, pero siempre sacan traumas de que no son aceptados, que su pareja lo dejo, que en su casa no lo quieren por gay, muchas cosas que hacen verlo vulnerable y no me importa su sexualidad, lo que me preocupa es que siempre cargan un dolor que no les permite avanzar”.

Eduardo es un joven de 22 años que trabaja en el mercado de la lagunilla. Su vida está ligada al apoyo de su madre soltera  quien espera lo mejor de su único hijo. Eduardo confiesa que ya no cree en el amor. Su vida como homosexual ha sido triste porque cayó en depresión por no aceptarse. Desde los 15 años tuvo una relación con un chico de closet que trabaja en las motos (en tepito hay locales donde te rentan una moto por 50 pesos los 30 minutos). Este joven solo utilizaba a Eduardo para satisfacer sus placeres sexuales. Eduardo intento tener una relación con pocas probabilidades, incluso en su desesperación permitió ser parte en prácticas sexuales como tríos, orgias clandestinas, sexo violento. Su relación duro 3 años, en su depresión uso drogas, pero no eran suficientes para olvidar su identidad. A sus 20 años se confesó con el miedo de que su madre lo corriera, ella lo acepto. En sus últimos dos años Eduardo se ha dedicado a conocer personas, intentar formar una relación seria, pero su reflexión llega al punto donde el amor no existe “Es difícil saber que la sociedad homosexual te prepara desde joven para saber que estarás solo cuando crezcas y llegues a una edad muy adulta, para saber que solo eres una etiqueta constante en sexo, en gustos, en estilo de vida. Que las personas muy letreadas o ignorantes tienen grados de estupidez, sí por ejemplo; chicos del barrio solo buscan sexo, otros, los intelectuales, me pidieron ser solo un novio de pose, sin sexo, ni abrazos, ni cariño, solo decir que era su pareja y ya, que pendejos”.

El Mal amores es un chico que ha recibido este apodo por su historia de vida. Desde que nació fue un niño muy amado, sus padres y sus hermanos lo querían mucho. Desde pequeño acepto su homosexualidad y su familia lo apoyo. Cuando fue en la secundaria fue víctima de bullying por ser gordo y querer con un chico que lo ofendía, el trauma fue tan duro que decidió someterse a una dieta rígida para bajar hasta el grado de sufrir anorexia. En la preparatoria se enamoró de un chico fresa. Con mucho esfuerzo logro un par de citas, pero este joven lo critico por ser naco y sin estilo para la moda, el Mal amores comenzó a ser víctima de la imagen. En su universidad conoció a un maestro el cual se aprovechaba de su ingenuidad y sufría humillación por ser ignorante e inculto, su imagen de chico atractivo y a la moda era el único motivo por el cual medio mantenía la relación. El Mal amores en su depresión se dedicó a estudiar y nutrirse de cultura. Cada pareja que conocía tenía un contra del Mal amores “Si no era de closet no era apto, me hice de closet por un chico. Otro chico me pedía que fuera varonil, me deje crecer la barba y cambie de moda a una más reservada, más sobria pues. Otro me pidió ir con él a una iglesia, yo odiando la iglesia, me ves como pendejo rezando, siempre le he dado gusto a los hombres y ya no quiero darles gusto, ni siquiera tengo una identidad propia, gustos propios”. El Mal amores es un hombre  demasiado atractivo, culto, inteligente, sensible, se cuida rígidamente; ha tomado muchos hábitos que sus expareja lo criticaban, pero ahora busca algo que sea suyo, que le pertenezca y no sea de otros, no se refiere a un hombre.

La homosexualidad parece convertirse en un agente externo, que critica y es racista, violento y sin sentido. No es  la vida o las opiniones, es una reflexión sobre  nuestros deseos si son realmente bien encaminados, caprichos o sometimientos por buscar algo. Esta realidad es incomodad, no permite dialogo y se hace muy individualista, egoísta. Estas historias me hacen recordar que siempre existe una idea de que es el amor y la homosexualidad, pero la que tenemos esta distorsionada por el otro.