Hacia una etimología de la palabra Homosexualidad

9331468.jpg

(Todas las imágenes son recuperadas de Google Imágenes). Eco y Narciso, pintura de John William Waterhouse(1903).

La etimología es la raíz más antigua y pura, figura infantil ontológica sin corrupción. “La palabra homosexual es un híbrido del griego homós (que en realidad significa «igual» y no deriva, como podría creerse, del sustantivo latino homo, «hombre») y del adjetivo latino sexualis, lo que sugiere un interés y una conducta sentimental y/o sexual entre personas del mismo sexo”.[1] Su contrario, Heterosexual tiene la raíz Héteros que significa Diferente, cabe mencionar que la palabra Homo en latín tiene otro nivel de origen titulado Humus que significa Tierra.

La etimología homosexual cuenta con un alto grado de otredad, una nueva apreciación como proceso de identidad, externos de todo; mirarse a un espejo y convertirlo en una extensión propia del cuerpo, reconocerse fuera de los límites de la realidad; despojarnos del cuerpo para ver la verdad que está en nuestros rostros. El mito de Narciso representa aquel encuentro etimológico, pero su relato cuenta con diferentes versiones (las más representativas son 3: griega, helénica y romana).

Narciso es hijo del Río Céfiso y de la ninfa Liriope. Su madre preocupada por Narciso decide consultar al vidente Tiresias. El vidente predice que narciso vivirá hasta una edad avanzada siempre y cuando no conozca su rostro. Con el paso de los años su belleza fue desarrollándose hasta alcanzar un grado de atracción entre hombres y mujeres. El atractivo del joven efebo era desconocido por sus propios ojos, las historias se desarrollan en partida a sus 16 años.[2] En la versión griega[3] conoce a la ninfa Eco[4]:

Narciso se separa del grupo y en medio del bosque pregunta «¿Hay alguien aquí?», Eco respondió: «Aquí, aquí». Incapaz de verla oculta entre los árboles, Narciso le gritó: «¡Ven!». Después de responder: «Ven», Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la ninfa, desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que sólo quedó su voz.

210px-Costanzi_narcissus_and_echo.jpg

Eco y Narciso, pintura de Placido Costanzi.

   En la búsqueda de variaciones sobre el mito, Eco pide ayuda a los animales para atraer a Narciso y entablar la comunicación, pero el joven al darse cuenta de la situación se burla y la rechaza. La diosa Némesis le juega una venganza a Narciso.

En la versión Helénica[5] Narciso presenta el desprecio en otra variante. Su relación con su amigo Ameinias comienza cuando el joven descubre el amor de su compañero. Ameinias lo lleva a lo profundo del bosque en un día de caza donde confiesa su amor a Narciso con un beso (es el único que logra besar a Narciso). La reacción de esté fue aplastadora. Por un lado, Narciso pierde contacto provocando que Ameinias se suicide frente a la puerta de su casa, donde antes de morir es detenido por la diosa Némesis que resguarda sus plegarias, ella le dice: «¡No seas cobarde, Ameinias! ¡Y afronta el olvido como un hombre!» El joven no puede y se despoja de su propia vida con una daga. Némesis solo puede igualar el mismo dolor del desamor, por eso no pudo detener la muerte de su orador.

Michelangelo_Caravaggio_065.jpg

Óleo en lienzo atribuido en 1913 a Caravaggio, pero de autoría incierta: Narciso en la fuente (Narciso al fonte, 1595 – 1600).

Otra variante es que Narciso le envía una daga respondiendo al terrible rechazo, provocando el suicidio de Ameinias. Algunos portales web, modifican el sexo de Ameinias de masculino a femenino, pero la historia apunta a un hombre.

La versión romana es similar a la griega (la introducción del mito es la versión romana y asume la cuestión vanidosa de Narciso), pero es la más importante debido a que las variaciones del castigo presentan escenarios distintos. La diosa de la venganza Némesis le enseña el trago amargo del desamor.  En la mitológica griega alude a una fuente, la versión helénica alude a un estanque, la versión romana habla de un arroyo o un río donde Narciso se mira en el reflejo del agua y se enamora hasta el punto de perder la cordura, arrojándose al agua perdiendo la vida, envolviéndose en locura y suicidio, perforado por la daga de Ameinias por parte de Némesis… Los ojos que todo lo miran, lo que no comprenden se aborda con suma fascinación o terror hacen pensar en 3 versiones del enamoramiento de Narciso, es decir, cabe la posibilidad de que jamás se haya enamorado de sí mismo. La primera hipótesis es que pudo enamorarse de su reflejo como se piensa normalmente, aludiendo a una cuestión homoerótica del término Narcicismo.[6] La segunda hipótesis apela al enamoramiento de la infinitud (La infinitud propuesta por el autor Alberto Caeiro [heterónimo de Fernando Pessoa] habla de la verdad del ser y el mundo como una figura similar en su poema El guardador de rebaños) al ver lo que está reflejado detrás de su rostro, el mundo:

Es aquello que nunca antes había visto, […].

Porque lo veo. Pero no pienso en él

Porque pensar es no comprender…

El mundo no se hizo para que lo pensaramos

(Pensar es estar enfermo de los ojos) […].

Si hablo de la naturaleza no es porque sepa lo que ella es,

Sino porque la amo, y la amo por eso,

Porque quien ama nunca sabe lo que ama

Ni sabe porque ama, ni lo que es amar…

Amar es la inocencia eterna,

Y la única inocencia es no pensar…[7]

 

La tercera reflexión es que pudo enamorarse de la combinación entre su imagen y el mundo, es decir, se enamoró del Homo-igual y el Homo-tierra, una dualidad presente en el hombre que proviene de la diosa Gea.[8] Otra de las versiones es que Narciso tenía una hermana de la cual estaba enamorado, ella murió. Narciso al ver su reflejo en el agua vio a su hermana y se arrojó a un amor prohibido.

Feuerbach_Gaea.jpg

Gea, por Anselm Feuerbach (1875).

   El cuerpo de Narciso se convirtió en la flor Narcisa, otros relatos cuentan que paró en el infierno donde fue condenado a mirar su reflejo por toda la eternidad. A partir de este mito nace el término Narcisismo.

 

[1] Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Homosexualidad (consultado en 2015).

[2] La introducción alude a la versión romana de Ovidio en su texto titulado: Metamorfosis.

[3] Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Narciso_(mitolog%C3%ADa) (consultado en 2015).

[4] Eco era una ninfa de las montañas. Su voz producía las más bellas palabras jamás dichas (podría decirse que esas palabras tenían la conjugación más poderosa del amor). Zeus quien sedujo a Eco provocó la venganza de Hera (esposa de Zeus). Ahora Eco solo podía repetir la última palabra de cualquier persona con la que entablara comunicación, perdiendo el don del habla.

[5] Esta versión aparece 150 años posterior a Ovidio, el texto original esta en Descripción de Grecia del autor Pausanias. Para más información consultar enlace: http://themagiccornerofthestories.blogspot.mx/2012/12/el-joven-narciso.html.

[6] El término «narcisismo» fue empleado por Sigmund Freud y otros teóricos del psicoanálisis como categoría patológica para referirse a los individuos «enamorados de sí mismos» La primera formulación de esta teoría aparece en los escritos del médico vienés en 1910 «Los homosexuales se toman a sí mismos como objeto sexual; parten del narcisismo y toman a los jóvenes, a quienes aman como su madre les amó a ellos» Poco después, en su análisis del famoso caso Schreber*, habla del narcisismo como un estado de la evolución de la sexualidad en el que los homosexuales se quedan atascados. Los Tres ensayos sobre teoría sexual (1920) y la Introducción al narcisismo (1914) desarrollan estas ideas en detalle. Mira, Alberto, Para entendernos. Diccionario de la cultura homosexual, gay y lésbica, Barcelona, Ediciones de la Tempestad, 1999, p. 526. *Daniel Paul Schreber fue uno de los casos más estudiados por autores como Sigmund Freud, Jacques Lacan, Elias Canetti, Gilles Deleuze y Félix Guattari, entre muchos otros, debido a que Schreber mencionaba que Dios y él mismo deseaban convertirse en una mujer a partir de los desórdenes esquizofrénicos.

[7] Disponible en: http://circulodepoesia.com/2012/03/el-guardador-de-rebanos-por-alberto-caeiro/

[8] Gea es la diosa de la tierra. Su imagen representa a una mujer embaraza, su hijo es el planeta Tierra quien tiene esa forma esférica de un bebé a punto de nacer en el cosmos.

Anuncios