El fraude del arte LGBT

Dante Tercero es conocido como Patricia Binôme, un hombre transgénero que cuenta con una editorial independiente llamada Ojo de Pez. El trabajo de Dante es el verdadero ejemplo del fraude en el arte LGBT, donde las becas son entregadas a personajes y no a verdaderos creadores; no se necesita estudiar Teoría del arte ni tampoco citar a filósofos de la talla de Roland Barthes  para saber que lo que hizo ésta persona fue un fraude económico y ahora esta resguardado por una institución  gubernamental que dice que no importa nuestro trabajo y estudio, que es más importante usar hormonas y hablar en un lenguaje queer inentendible a nuestro contexto. Sigue leyendo

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Amor de Brayians y Wendys, la realidad en una fotografía

La idea de que se está perdiendo la sensibilidad a causa de la emancipación de la violencia es una mentira, la estimulación que se tiene al ver como se daña el cuerpo físico crece y comienza a ser exigida y necesaria. La tanatofilia permite ver las reacciones sociales ante una noticia. La muerte de un joven de 16 años siendo besado por su novia es uno de los retratos más cómicos y perturbadores que vive México, las redes sociales han manifestado sus burlas, se ríen de la fotografía, les causa morbo. La identidad de estos jóvenes es reducida a nombres precarios que exponen la ignorancia y la falta de credibilidad, la moda de llamar Brayian a los jóvenes criminales y sus novias Wendy, hacen que la identidad de Mario N sea una caricatura. Sigue leyendo

Reflexión sobre el baile de los 41

La identificación con el otro sexo implica una transformación de la imagen del cuerpo, en tanto que los órganos sometidos a la erotización sufren una modificación del estatuto. Por ejemplo, en el hombre, el pene se convierte en el clítoris, los testículos en los grandes labios y el ano en la vagina. El mismo individuo, a través de heridas en el pubis, imita el sangrado menstrual. Finalmente, a través de una concepción artificial, colocándose discretamente telas en el vientre, llegan a simular en el embarazo. Al término del proceso, el defecar es visto como dar a luz y el resultado definitivo es el traer al mundo a “un niño que nació muerto”. Sigue leyendo