Jacinto de Jesús: cine, sombras y pasiones desmedidas

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Jacinto de Jesús es una novela antropológica escrita por el capitalino Hugo Villalobos nacido en septiembre de 1995. Hugo estudio la carrera de Antropología e Historia en la Escuela Nacional del INHA. Parte de su trabajo lo llevó a interesarse y luchar por grupos marginados, culturas olvidadas en los rincones de nuestro México prehispánico; así mismo, el tema homoerótico y homosocial no podían faltar dentro de su experiencia personal de vida. Su fallecimiento fue una sorpresa para todos en octubre de 2013, a sus 58 años de edad Hugo nos dejó parte de su legado donde las palabras de su amigo y cómplice Guillermo Cebreros, dio a luz un hermoso fragmento dedicado a su memoria:

Quiero decirte que he decidido

desde este día y en adelante

por el poniente y por el levante

buscar tu vuelo en la lejanía

justo en el rumbo de la utopía

papalote nuestro, trashumante

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En esta ocasión hablaremos de una de sus novelas que han dejado huella en la cultura LGBT.

Como su título lo dice Jacinto de Jesús cuenta la historia de un joven nacido en Paracho Michoacán. Una de las características que describen al personaje es su mirada profunda y triste. Desde que Jacinto tiene memoria ha estado atado a los designios de la Cuerauáperi, representante de la Luna y conocedora de la dualidad que existe entre la vida y la muerte.

La vida cotidiana de Jesús se muestra de formas descriptivas y naturales, a pesar de envolvimiento y la dulzura orgánica con la que las descripciones nos acercan, no parece del todo satisfecho con su vida en Paracho, en cierta medida le teme al destino que se le ha impuesto desde pequeño, seguir los pasos de su padre como este ha seguido los del abuelo, pero esa terrible sensación rápidamente se iría desvaneciendo a partir de dos sucesos., un encuentro homoerótico en el cine y la llegada de su primo Ángel.

Existía en Ángel algo que lo ponía sumamente nervioso, era sus ojos, pero sobre todo su mirada, firme, tierna, penetrante y profunda, a veces arrogante, a veces sensual, pero las demás veces indiferente. Esa mirada lo inhibía y por ello procuraba no verlo directamente a los ojos”. Ese primo proveniente de la capital, lleno de imágenes seductoras, de esa energía y modernidad, esa frescura que buscaba Jacinto fuera de sus tierras, pero sobre todo buscada en la mirada de ese chico una respuesta a esa alegría y rencor desconocidos, desde ese momento supo lo que era la Nostalgia “No sé bien, pero es estar triste sin saber porqué, es como estar enamorado y no saber de quién”. Ángel permaneció en las vacaciones de navidad, pero antes de su partida tuvo un encuentro nocturno el cual Jesús descubrió la piel desnuda de una futura pasión.

Una espera de un año demasiado tortuosa, dentro de ese tiempo iría abriendo los ojos a los secretos de un pueblo de sombras donde los chicos deambulan en las partes más oscuras de Paracho. Los cines, la carretera, el cementerio, escenarios anónimos que solo estaban reservados para aquellos que no querían verse, pero tocarse completamente, dejarse llevar por esas pasiones desmedidas que en los pueblos son castigos pecaminosos. Monsiváis cuestiona la tolerancia de la provincia. “Si en los espacios de ‘cierta tolerancia’ de la capital se institucionalizan las tensiones y los abatimientos psíquicos, en la provincia la única seña de salud mental de los gays es el exilio. Quedarse es asumir el castigo, la burla permanente, el trato reservado a los eternos menores de edad (se emplea con ellos el diminutivo, para subrayar que nunca son adultos), las golpizas, los asesinatos”.

Jacinto sabía que su orientación no era del todo aceptada, pero sus deseos hacía Ángel le darían fuerzas para un segundo encuentro donde esta vez tuvieron la oportunidad de estar lejos de todos y dejarse llevar por todas las intensidades que cuerpo exige cuando se ansía mutuamente. La despedida fue aún más cruel porque Ángel parecía conocer el futuro. Otro año de espera donde aquel chico seductor no regresó, la decisión de Jacinto fue escapar de ese destino que ya estaba muy encadenado. Decidió viajar a la ciudad de México con sus recuerdos, pero el más duro, fue dejar su habitación, su cama la cual le brindó noches en los brazos de su primo.

Su llegada a la ciudad fue en primera instancia un trago amargo, Ángel había cambiado su dirección, el dinero se le agotaba y no pensaba en regresar a Paracho. Comenzó a trabajar donde conoció a Freddy, la primera Loca de un prometedor mundo gay. La estabilidad se iría solidificando conforme encontrara mejores trabajos hasta llegar al bufete que le proporcionaría cierto confort. la atracción por lo cines donde podía ver películas nuevas y tener encuentros sórdidos que alimentaban su cuerpo y espíritu de formas muy sensuales y a la vez muy grotescas, su vida fue como la de un espectador invisible que veía pasar los sucesos como cualquier otro ciudadano de la ciudad, olvidado en aquellas salas ofreciendo adrenalina y semen.

En la historia se muestra un México progresista que va superando una masacre en 1968 a una evolución de la Época dorada gay, donde la Zona Rosa se convierte en el espacio, templo de las fantasías para Jesús. “El ambiente de la ciudad de México le había cautivado y estaba consciente de sus cambios, de un jovencito provinciano aprendiz de carpintero a un conquistador consumado de la Zona Rosa”. Una de las frases más celebres de Villalobos fue la forma de hablar de Jacinto, donde había perdido del acento pueblerino al castellano neutro, sin soniditos ni timbres condimentados.

Pero el ambiente más interesante se daba durante los sábados por la noche, era cuando se podían apreciar las más extravagantes vestimentas, así acudían ‘las vestidas’ que emulaban a Liza Minelli, Barbara Streisand o Irma Serrano. Las imitadoras eran muchas y provenían de los distintos sectores sociales, desde los más jodidos hasta los más excéntricos jovencitos, hijos de actores, ejecutivos o políticos, quienes podían comprar los vestidos más finos con las más sutiles y artificiosas prendas”. De esta manera Jacinto fue documentando todo un mapa de la homosocialidad y los estereotipos que hasta la fecha unos siguen repitiéndose.

En la ciudad tiene una relación con un joven llamado Ricardo el cual comienza como una mistad que florece entre bromas, citas y buenas y malas hasta convertirse en una necesidad mutua de estar juntos. “La intensidad de las noches residía en la tibia piel de Ricardo, en su suave aroma a caña de azúcar, ese aroma-sabor era parte de la intensidad con que saciaba sus deseos y lo abrazaba envolviéndose en su calidez, escuchando el rock de radio capital hasta que el sueño los rendía en un profundo sueño”. Y aunque Ricardo cubriera todo ese panorama, Jacinto sabía que Ángel era el poseedor de todo su amor.

Ricardo comete suicido lo cual destruye el panorama de Jesús quien por primera vez sufre un proceso de otredad, preguntándose así mismo sobre su vida y la vida de los homosexuales:

Muchas preguntas pasaban por su mente ¿Así era la vida gay, tenía que tener siempre fatales consecuencias? ¿Estaba viviendo en el pecado? Tal vez muchas “locas” y travestis no sabían que vivían en el pecado, eso les quitaba sus culpas y tal vez el propio pecado en el que vivían. Pero quienes como él habían tenido una educación católica ya estaban enterados de su vida “contranatura” y por lo tanto no podían evadir el pecado mortal. No acaso la muerte de Ricardo y de otros muchos que se habían suicidado, o a quienes habían asesinado y que estaban siempre presentes en la nota roja del Alarma y de Alerta, no todo ello era acaso una evidencia del castigo divino.

Su vida sufrió un retroceso provinciano, temeroso, prisionero en su destino. Mirando la película Midnight Cowboy crea una paradoja de un chico que va a un cine y mira una película de un vaquero que termina en una sala de cine con gays al acecho, el espejo dentro de otro espejo. Por un lado luchaba por escapar de esa vida que él llamaba pecaminosa, por otro se refugiaba en la clandestinidad de los cines “Olor a tabaco, excrementos y orines era parte de la clandestinidad, de lo grotesco, de la premura por consumar el acto sexual ante el peligro latente […]. Donde los jóvenes y los viejos son los mismos individuos pero en diferentes tiempos y con diferentes rostros. Un espacio donde la intimidad y la individualidad se diluían en la oscuridad y en los orgasmos comunes…” en esa masa de cuerpos Jacinto era arrastrado a veces sin resistencia, otras con el dolor de su propia alma.

Con el paso de los años y su renuncia al mundo gay (el abandono completo de la Zona rosa y los espacios de ligue, de ser el espectador de la extinción de los cines) su cuerpo y su mente envejecían y se confundían en recuerdos y momentos, vivía entre la conciencia y la inconciencia. Su deterioro no solo acabo con lo mejor de su belleza (dicen que cuando una mujer envejece el mundo se acaba, pero cuando un gay envejece, este es un cadáver en vida), acabo por apagar su alma. El mundo cotidiano, el mismo trabajo, la misma rutina, los mismos pasos, las mismas horas, todo era lo mismos con los detalles que cambian, pero estos son tan iguales que Jesús se marchitaba dejando una cruel sensación de vivir. “Estaba asqueado, fastidiado y entonces pensó que era necesario reconciliarse con su cuerpo, con sus deseos carnales, quería intensamente sentir el calor de un amigo, muy cerca de él, en su cama”.

Tras visitar Paracho como la figura de Zaratustra que regresa a la ciudad de La Vaca multicolor descubre que el lugar que dejó se fue físicamente, producto de la modernidad. La muerte de sus padres le causo una amarga sensación que lo hizo regresar a la ciudad a buscar consuelo y reconciliación con él mismo. Al igual que Michael en Los chicos de la banda descubre que no puede ya vivir en el Ambiente gay ni en la cotidianeidad de lo heterosexual. Queda intermedio, aplastado entre dos realidades que vivió, crecientes de formas paralelas para dejarnos un final triste que puede causar lágrimas y el peor sabor de un Tequila; ese constante temor que muchos homosexuales vivimos a lo largo de nuestra vida, la verdadera soledad.

Recuerdo una frase citada en el libro Extraños. Amores homosexuales de Robb Graham donde dice “Aunque los homosexuales les dieran derechos y libertades su mentalidad del fracaso los llevaría a vivir solos, sin amor” de esta forma Jacinto de Jesús se despide llegando a su viejo departamento donde la noche lo sorprende entre sombras y sueños con la llegada de Ángel y la frase “!por favor, no te vayas!”.

Jacinto de Jesús es una novela antropológica que no solo documenta décadas y lugares, sino también atrapa las emociones de nuestro México pasado.

Material de consulta.

Libros.

Villalobos, Hugo, Jacinto de Jesús, México, Fontamara, 2001.

Nietzsche, Friedrich, Así habló Zaratustra, México, Grupo Editorial Tomo, 2013.

Artículos.

Monsiváis, Carlos, Los gays en México: la fundación, ampliación, la consolidación del ghetto, México, Debate feminista, Octubre 2002.

Películas.

Friedkin, William,  Los chicos de la banda, EUA, 1970. Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=43rHIeMXqoQ

Internet.

Cuerauáperi: https://es.wikipedia.org/wiki/Cuerau%C3%A1peri

Blog de Hugo Villalobos Nájera: http://hugo-villanaj.blogspot.mx/

Notiese: http://www.notiese.org/notiese.php?ctn_id=7027

Blog de Editorial Fontamara: http://editorialfontamara.blogspot.mx/2011/03/jacinto-de-jesus-un-libro-con.html