La historia incómoda de los antros que la comunidad LGBTIQ no quiere contar

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El primer antro abiertamente gay en la Ciudad de México fue secuestrado por la ambición de funcionarios políticos al igual que policías, abogados, jueces, ministros y autoridades que vieron en la noche una oportunidad de enriquecerse económicamente. Hoy, menos de 100 personas salieron a manifestarse por el asesinato de un joven de 24 años que fue golpeado con lujo de violencia, perseguido y acuchillado por supuestos miembros de seguridad de un antro conocido como “Híbrido”, un espacio secuestrado por uno de los tantos cárteles de la droga que imperan en la ciudad. La gente gritaba los nombres de funcionarios pertenecientes a la 4T: ¿Dónde está Armando Ocampo? ¿Dónde está Temístocles Villanueva? ¿Dónde está Jaime López Vela? También solicitaban la presencia de empresarios, trabajadores, figuras de opinión y activistas LGBTIQ, sin embargo, nadie fue a pesar de tener conocimiento de dicha manifestación. La realidad es que a ninguna de nuestras autoridades les interesa el asesinato brutal de un joven, o la gran cantidad de muertes y abusos que han quedado registrados en Zona Rosa: empresarios, activistas, instituciones de derechos humanos, algunos medios de comunicación, políticos y miembros de la comunidad LGBTTTIQ+ no se atreven a hablar por el simple motivo de que han sido cómplices al convertirse en fieles consumidores de drogas, son cómplices porque se han visto beneficiados por el dinero del narcotráfico, son cómplices porque el dinero que generan de sus clientes les han permitido enriquecer sus espacios sin ofrecer ninguna clase de seguridad, son cómplices por permitir otra clase de crímenes como: trata de personas, robo, extorsión y prostitución. El dinero que genera un antro gay es la principal causa de estos crímenes y también la causa del porqué nuestras autoridades no harán nada para cambiar la situación.

La Zona Rosa se encuentra en la delegación Cuauhtémoc, es uno de los pilares económicos más importantes de la ciudad que se encuentran unidos al turismo, generan ganancias millonarias mientras los trabajadores son sobreexplotados para ganar el mínimo. Cuando la ciudad fue gobernada por Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera, los cárteles del narcotráfico se empoderaron dejando desprotegidos a su población; a los empresarios, se les obligó a pactar un voto de silencio y siempre fueron condicionados por estos funcionarios a cambió tener sus espacios abiertos y, a veces, verse beneficiados con dinero sucio. En todo el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto, Mancera negó la existencia de cárteles a pesar de que la violencia y los asesinatos aumentaron en la ciudad, a pesar de las contantes denuncias hechas por personas que sufrieron abusos en antros, a pesar de la guerra contra el narco entre cárteles que sigue cobrando vidas y nuestro actual gobierno también se empeña en negar.

Las autoridades han sido sobornadas por esta misma estructura para obligar a familiares a no enfrentar los crímenes cometidos contra sus hijos haciendo más engorrosos los trámites para acceder a la justicia, las carpetas de investigación no son cerradas, pero sí olvidadas a conveniencia.

Ahí podemos verlos, a nuestros líderes de opinión, a nuestros YouTubers, a nuestros activistas, bailando, inhalando cocaína, legitimando supuestos espacios seguros; también vemos a las drags, dando su voto de confianza a cambio de sus dosis; vemos a todos escondidos, leyendo lo que ocurrió, leyendo los golpes y las puñaladas contra un joven para después volverlos a ver en el antro, en Híbrido que sigue operando como otros antros que tienen constantes denuncias de abuso.

Esta es la historia incómoda que la comunidad LGBTIQ no quiere contar, su monstruosa complicidad con el crimen y sus políticos, su monstruosa dependencia a las drogas que los orilla a proteger a un narco y no a su propia comunidad, el triunfo del narco sobre la moralidad de la 4T.

Todos los personajes que han sido documentados a lo largo de la historia sobre los antros de la delegación Cuauhtémoc siguen libres, vigentes para seguir sustrayendo dinero a través de los espacios LGBTIQ, para después callarles la boca a nuestros supuestos activistas con dinero, dinero que, por cierto, fue entregado en la reciente marcha del orgullo número 41 a sus tres comités (Patria Jiménez, Miembros de Morena y los “intelectuales”). 

Así vivimos en esta ciudad, donde se puede asesinar a un chico que va divertirse y seguir bailando en la pista del antro.

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