Lenguas en erección. Un poema dedicado a la furia sexual clandestina

La primera obra poética que he podido conseguir de Juan Carlos Bautista es Lenguas en erección publicado por Editorial Quimera. Desde hace tiempo busqué su obra en algunas librerías y pregunté a algunos conocidos que suelen celar esta clase de libros debido a su dificultad, tan difícil que el mismo Juan Carlos en algún momento me llegó a confesar que no contaba con copias.

A pesar de no poder tener ningún libro ya conocía algunos de los poemas más entrañables de Bautista: Cantar del Marrakech, Caín y Abel fueron versos que llamaron mi curiosidad y quedaron en una pausa mental hasta el momento de que un conocido me vendió el poemario.

Lenguas en erección, es una compilación de 37 poemas en su segunda edición publicada en 2007. La primera versión ronda en el año de 1990 con un tiraje de 350 ejemplares que habla desde la voz joven y salvaje de un Juan Carlos que expone la sexualidad que se vivía en su tiempo, una sexualidad desbocada, con miedo y delirio de persecución, además del fuerte imaginario al cuerpo del macho.

Este poemario cuenta con una corrección y un nuevo apartado de versos que hablan desde la interioridad vinculada a la figura de la madre y el padre.  Aire conocido son 9 poemas inéditos de una evolución de 17 años.

La obra de Juan Carlos cobra más peso con otros poemas que no suelen ser seleccionados al momento de hablar de él, esto podría deberse al contexto del poema o a la mala selección casi siempre hecha por quienes publican sus poemas en antologías o artículos. En esta ocasión abordaré dos poemas que son temas del presente y hasta el momento no se han abordado de la manera en que Bautista lo ha logrado.

 

PEDOFILIA

Los niños asnos

los niños insaciables de las esquinas rosadas

los del pecho desnudo con una lengua erecta

los que mascan una rispidez de sedes prematuras

los niños calientes

fugaces

los niños libres de pecado y facundia

que se paran en la calle a esperar el embate de coches furtivos

niños como frutas voraces;

venenosas

niños putos

granujas marrulleros

perdidos    locos

lagartijas astutas

sodomitas

culillos fanfarrones de portentosos traseros

embrujados a la sombra

con el sabor a sal de deslumbrantes tetillas

los niños hermosos

nuestros hermosos niños callejeros

 

En el poema PEDOFILIA, Juan Carlos hace una reclamación a Efraín Huerta con su Declaración de odio, o en este caso, utiliza varios de sus elementos para integrarlos a su historia y poner en el lugar del pederasta a esta clase oculta, casi llamaba heterosexual que se vive en las noches buscando jovencitos provenientes de un mundo en la Zona Rosa. Aquí la cuestión que se propone es pensar quién es más peligroso, los niños hermosos o quien accede a ellos, y más aún, quiénes son los que acceden a los niños hermosos sin su consentimiento. El poema reclama también a la intelectualidad heroica que se lee con mayor frecuencia en esta idea de la belleza efeba.

El segundo poema más que pensarlo o analizarlo, es un verso que me gustó y comparto como una forma estética en la que un homosexual se dirige a su padre.

7

Padre mío:

macho hermoso,

semental de raza chingona,

un hombre aventándose su trago,

ajeno de ti,

limpio de ti.

 

Tan saludable como un zapato.

Tú, el arrecho. El desperdiciado.

 

No me diste un dios,

no me concediste mártires, ni me infectaste de convicciones.

Me dejaste ser flojo, me echaste a perder:

te doy las gracias.

 

Es un consuelo no alcanzar la herencia.

Ser nada, nadie: eso me enseñaste.

Lo aprendo ahora a fuerza de extrañamiento.

Ahora que estás tan lejos, padre, tan ajeno.

Desnudo, dueño de tu territorio baldío,

paseándote en tu jaula, macho solo,

pensativo.

Sentándote bajo la sombra seca de estar viejo.

Fiera doméstica, pantera destruida por la dicha y por el trago.

 

Que importa ya, cabrón

¡Que verdeen los montes calcinados!

 

Anda, pon tu mano sobre mi hombro,

y seamos la imagen simple del padre y del hijo.

 

Lenguas en erección es un poemario que deben leer, lo recomiendo como un acercamiento a la poesía homoerótica ya que conforma a una clase de autores que cierra una generación donde la homosexualidad se aprecia desde el anonimato y la clandestinidad.

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