Que levante mi mano quien crea en la telequinesis y el discurso de graduación que nunca tuve

descarga (1)

A finales de 2017 terminé mi carrera. Mi examen, lo solicité a puerta cerrada y me fui vestido con mi camisa tropical comprada en C&A al igual que los pantalones cortos de color avellana. En vez de explicar mi tesis me puse a reseñarla en tercera persona como si se tratara de un libro y una investigación sobre la vida del autor. No pertenecí a ninguna generación porque desde el inicio decidí llevar un sistema de materias salteadas; conociendo diferentes grupos y  personas. No tuve un discurso de graduación porque no me sentía identificado con los valores que promovía la universidad, era un lobo estepario sin pertenencia.

Quería un discurso final, no llegó hasta éste preciso momento en que leí a Kurt Vonnegut, un escritor que se hizo famoso en la década de los sesentas con una novela de ficción autobiográfica titulada Matadero cinco en donde relata su participación en la Segunda Guerra Mundial. Vonnegut es considerado un Humanista y su trabajo es el de un hombre que siempre se dedicó a la escritura y la búsqueda de sentidos para amar y apreciar la vida.

Desde que comencé a leerlo me hizo recordar algunas cosas importantes, la primera de ellas fue la labor de nuestros profesores; tenía una maestra que nos decía que no aspiráramos a los grandes puestos, que todos comenzaríamos a trabajar de “jala cables”. ¡Un momento! no tenía por qué decirnos eso, desde el primer instante en que escogimos una carrera en Ciencias de la Comunicación sabíamos de antemano que eso podría pasar, de hecho, desde el primer día esa frase nos fue sentenciada como un mantra: “van a trabajar de jala cables”. Ejemplos de malos maestros siempre abundaron, pero aquí cito a nuestro autor:

Antes declaro que lo más maravilloso y lo más valioso que podéis extraer de una educación universitaria es esto: el recuerdo de una persona en concreto que realmente sabía enseñar y cuyas lecciones hicieron de la vida y de vosotros mismos algo más interesante y cargado de posibilidades de lo que previamente habíais creído posible.

Un maestro que verdaderamente sus enseñanzas me hicieron crecer. Realmente tuve a un maestro y varios maestros que gracias a ellos pude hacer que mis sueños no quedaran en la cabeza y pudiera alejarme de ese terrible karma de seis palabras: “Vas a trabajar de jala cables”. No jalo cables, limpio baños, sirvo cerveza barata, soy fotógrafo y escritor. Me siento agradecido con esos momentos sencillos que pueden llenar el trabajo arduo. Tengo la suerte de tener libros, algo que nunca tuve en el pasado, algo que la escuela no brindó a mis compañeros, el deseo de la lectura. Tengo el arduo trabajo de la escritura, un arte en el cual no dejaré de aprender.

Los discursos de Kurt Vonnegut están dirigidos a todo público, el libro publicado por la editorial Malpaso Ediciones fue solamente hecho para vender y sacar dinero a ingenuos admiradores. No lo compren, hay pocos discursos y unas cuantas frases del autor. Es más recomendable buscar los discursos en la web y también acercarse a sus obras.

Los despido con una de sus frases.

Los humanistas intentan comportarse de una manera honorable sin esperar ninguna recompensa o castigo en la otra vida. Y como hasta ahora nunca hemos visto al creador del universo, servimos lo mejor que podemos a la más elevada abstracción más o menos compresible para nosotros: la comunidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s