Significado de la palabra homosexual

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¿Qué significa ser homosexual? Esa pregunta va más allá de la definición que comúnmente suele acompañar una respuesta común, una respuesta de orgullo. Cada tiene su propio significado, a veces el más correcto, a veces el más desolador o peligroso.

Una persona homosexual es aquella que le gustan los hombres, busca, en cierto sentido una integración por parte de la sociedad y una vida donde sus derechos no sean violentados.

Una persona gay es aquella persona que no sólo es homosexual en su preferencia sexo-erótica, sino que su estilo de vida y participación en la sociedad como militante o sujeto colectivo/individual está marcado por una cultura H-LGBTTTI-Q. Es consciente de la realidad de su país.

La primera vez que encuentro la diferenciación entre estas palabras fue en Una historia sociocultural de la homosexualidad de Xabier Lizarraga —los estudios sobre la construcción social del homosexual y gay están presentes en otros textos, aunque este me ha parecido el más sencillo y prudente en su explicación—. Después en la búsqueda de estas definiciones aparecieron los términos Gaycidad, Gaydad y Gayasidad “La gayasidad, más que una orientación, es una posición político-cultural que obedece a ciertos cánones establecidos por la cultura occidental”.[1] Jesús Paul critica la diferencia entre homosexual y gay, cuestionando la pobreza actual que vive la comunidad gay al buscar una normalización de su realidad. Paco Vidarte de igual manera entra en la discusión:

Lo que es crucial en todo esto es darse cuenta  de que gente distinta crea derechos distintos, exigencias distintas. Y hasta ahora, el movimiento gay no ha creado nada distinto de lo que ya hay, de lo que se han inventado los heteros para sí mismos. Nuestros colectivos se han limitado a la triste política, política hecha con el culo, qué raro, del culo veo culo quiero. Quiero matrimonio, quiero hijos, quiero adoptar, quiero ser hetera, tía. Somos maricas no heteros. Una marica que quiera ser hetero siempre estará en desventaja: carece de las aptitudes y de la capacidad necesaria para ganarle a un hetero a ver quién  lo es más. Tonta perdida.[2]

Toda la lucha, investigación, discurso y reflexión por parte de muchos sectores académicos, organizaciones, intelectuales se ha convertido en zonas choque, aunque es verdad que la Actualideaht nos ha mostrado una cara pobre de la sociedad lésbico-gay-trans, los derechos que actualmente goza México y otros países es un reflejo comunitario, exclusivamente logrado hasta la plenitud de derechos que debieron ser peleados en otro tiempo, pero en ideas de Jesús Paul, de Paco Vidarte y de muchos otros, reflejan una sociedad derrotada o conformista, con valores perdidos (y no exactamente los morales) las nociones de la humanidad y la empatía parecen haber muerto desde hace décadas. Nuestras generaciones podrían decirse que están divididas en tres bloques, como una hipótesis experimental que se presenta a continuación.

La primera de ellas es la comunidad sobreinformada que está presente en un grupo de personas lésbico-gay-trans que estudian, practican y entienden las realidades de nuestro país, sin embargo la sociedad sobreinformada produce contenidos de alta decadencia y basados en ideas donde diversas éticas entran en juego, los roles y papeles de poder comienzan a fluir entre algunos portales web, cadenas informativas, grupos militantes que llevan años en la lucha y proclamación de derechos de forma deficiente o únicamente para obtener ingresos dejando en las sombras a los verdaderos investigadores, grupos emergentes, estudiosos queer, estudiosos transdiciplinarios, de-colonizadores, Neo-punks, Neo-sexualidades, activistas radicales (algunos considerados feminazis, homonazis, transnazis, etc.), donde las imposiciones de poder, ideas que se convierten en una serie de bizarras experiencias, donde todos tienen razón y a la vez nadie tiene nada; conviviendo sobre un Sistema a base de relaciones inconformes, criticándolo y cuestionándolo todo el tiempo, pero siendo frustradamente conscientes de que no pueden salir de él. Algunos usan al Sistema en su beneficio para sacar provecho económico o capital, otros simplemente aprender a vivir con él.

Los segundos pertenecen a sujetos que nacen y no se cuestionan la historia pasada, viven sobre el presente, luchan por alcanzar y promover una homonormatividad sin entender la amplia gama de conceptos que se han desarrollado en torno al género. Viven apegados al Sistema como Los hombres de Gris, luchan y conviven con él de manera amigable, sin importarles una pizca de capitalismo. Muchos de ellos sí están absorbidos por el consumo y el estereotipo, su libertad radica en las ilusiones del fetiche materialista “Lo inaccesible presenta la demanda con una segunda carga económica. Marx pierde el fetiche, ahora el nuevo fetiche lo impone Klein. Los órganos crecen con la ilusión de un fragmento telar, el hambre imaginativa se reduce a un triángulo invertido”.[3]

Los terceros son sujetos que realmente viven en contra del Sistema o contextos marginales donde la hiperviolencia los habita. Excluidos literalmente por la sociedad académica o las elites LGBT y que no desean entrar en las superinstituciones del control, algunas, por ejemplo, se encuentran en la farmacología rechazada por parte de algunos barebacks que niegan el uso retrovirales para no estar sometidos bajo el control médico. Estos sujetos tienen vidas precarias y difíciles, entran en la lógica del capitalismo como el obrero más oprimido, más humillado; admirando con rencor los derechos que poseen otros sujetos gays, pero que ellos no pueden usarlos. Estos casos se mueven en la oscuridad como elementos de prisión/libertad[4] difícilmente habitables. Muchos de ellos victimas del Capitalismo Gore, termino creado por Sayak Valencia “Capitalismo gore es uno de esos procesos de la globalización, su lado B, aquel muestra sus consecuencias sin enmascaramientos[5]. Sumados a estos el Narcotráfico Rosa[6], prostitución, violencia, sujetos que viven la homofobia (al igual que todos) de una manera muy peculiar “El poder no es una forma concreta de opresión, represión y control instantáneo, caso por caso. El poder que gobierna el sistema social es un tejido de micro-discriminaciones, micro-insultos, micro-explotaciones, micro-racismos que se engarzan unos con otros hasta hacerse un todo sólido y compacto que parece que nos aplasta desde arriba, desde alguna instancia anónima controlada por fuerzas ocultas”.[7]

Los primeros sujetos ejercen violencia contra los segundos, los segundos contra los terceros y los terceros contra los primeros formando una cadena de daños donde A imposibilita a B que imposibilita a C que imposibilita a A. Donde violencia, machismo, homofobia interiorizada, racismo, misoginia y otras definiciones de la transgresión humana dejan de ser esa supermachina demoledora para convertirse en el hombre bestia “El aspecto del hombre nos fatiga. Esta fatiga es el nihilismo. ¡El hombre se cansa del hombre!”[8].

Y al final tanta lucha para olvidar lo básico. Puede ser una de las reflexiones más estúpidas, pero a veces la complexión de tantos significados resultan en inconformidad. Pero explicar un mejor significado ante una palabra que nos defina, seamos lesbianas-homosexuales-heterosexuales-bisexuales… Lucas Vasconcellos nos la hace ver a través de su hermano menor: “Yo le pregunté: ¿sabes cómo se llaman las personas que les gustan personas iguales John?, ¿los hombres que les gustan otros hombres y las mujeres que les gustan otras mujeres? Yo estaba preparado para contestarle con la palabra ‘gay’, la tenía en la punta de la lengua, cuando simplemente me dio la verdadera respuesta. ‘¿Amor?’ Y entonces lloré”.[9]

[1] Ibarra Collazo, Jesús Paul, La gayasidad: revolución o muerte, Revista de estudios de antropología sexual volumen 1, número 5, México, 2014, p. 145.

[2] Vidarte, Paco, Ética Marica. Proclamas libertarias para una militancia LGTBQ, Madrid, Egales, 2007 p. 100-101.

[3] Stark, Eriko, El inentendible rechazo del ser. Lo incorregible de ser humano. Aforismo 11, WordPress: https://erikostark001.wordpress.com/2015/08/18/el-inentendible-rechazo-del-ser-lo-incorregible-de-ser-humano/

[4] Dispositivos paradójicos que contienen las dos cualidades, prisión/libertad es una analogía a un panóptico que puede ser utilizado para vigilar y castigar, pero también para visibilizar realidades ocultas y escapar de mismo castigo o vigilancia. Esta reflexión forma parte de los estudios de Peter Sloterdijk al denominar el uso de las Antropotécnicas como una línea genealógica de la Biopolítica propuesta por Foucault.

[5] Valencia, Sayak, Capitalismo gore, México, Melusina, 2010, p. 18.

[6] El termino Narcotráfico Rosa es inventado en una línea de investigaciones propuestas dentro del blog para referir a las realidades de género delictivas que se suman la guerra contra el narcotráfico dentro de México y otras partes del mundo. Es importante mencionarlo ya que un sector de la población H-LGBTTTI-Q conforma estas filas en la subcultura criminal mexicana. Este término es relativamente nuevo.

[7] Vidarte, Paco, Ética Marica. Proclamas libertarias para una militancia LGTBQ, Madrid, Egales, 2007 p. 169-170.

[8] Nietzsche, Friedrich, Genealogía de la moral, Madrid, Mestas, 2003, p. 37.

[9] Nota recuperada de: http://elcomercio.pe/redes-sociales/facebook/facebook-asi-entiende-nino-ochos-anos-homosexualidad-noticia-1805218 (Consultado en 2015).

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