La creación de la palabra “Homosexualidad”.

Benkert

(Karl-Maria Kertbeny o Károly Mária Kertbeny. Nacido en Viena, 28 de febrero de 1824 – fallece en Budapest, 23 de enero de 1882) fue un escritor, poeta, traductor del húngaro al alemán, patriota húngaro y pionero del movimiento homosexual. Fue quien creó, en un opúsculo de 1869, la palabra “homosexual”).

El primer referente histórico de la palabra homosexual apunta al año 1869 con un aire de sorpresa y desagrado, pero a la vez producto de la lucha y libertad sexual. Hagamos un paréntesis en el tiempo. Antes de la palabra Homosexualidad el término era Sodomita, pero el hecho de que la sodomía desplegara toda una puesta en escena de las prácticas desperiféricas y la homosexualidad encabezara el top se prestaría a una terrible errata. En el pasado, se entiende que las prácticas homosexuales (tanto de hombres y mujeres) eran violentas a las normas morales, jurídicas, familiares, religiosas y espirituales; es por eso que el término contra natura (contra la naturaleza, contra el Humus[1]) representa todas las prácticas sexuales, comportamientos y procesos que infrinjan las leyes terrenales, sanguíneas, naturales, espirituales y universales implementadas en la historia del ser humano. Parte de estas pasiones sadiantes perpetuaban mandatos sagrados: “sin duda el ‘contra natura’ estaba marcado por una abominación particular. Pero no era percibida sino como una forma extrema de lo que iba ‘contra la ley’; infringida, también ella, decretos tan sagrados como los del matrimonio y que habían sido establecidos para regir el orden de las cosas y el plano de los seres”.[2] Robb Graham también presenta una situación poco mencionada “El término ‘contra natura’ abarca igualmente un amplio espectro. La ‘ofensa contra natura’ de la sodomía se asoció en diversas épocas con el sexo oral y el uso de anticonceptivos (“contra natura” para evitar la procreación).”.[3] Otra de las situaciones que no se reflexionan es pensar en la música y los ruidos contra natura. Existen estudios respecto a la economía biopolítica de la música y la domesticación del sonido a partir del orden y la armonía. El estudio respecto al sonido fórmula ideas de como la sexualidad también ha cambiado gracias al poder de los ruidos, al respecto se puede consultar al autor Jacques Attali.

Michel Foucault presenta una idea espeluznante de cómo las contra naturas pueden ser clasificadas y reguladas por las mismas instituciones, el primer poder se origina en la confesión y los placeres “El poder funciona como un mecanismo de llamado, como un señuelo: atrae, extrae esas rarezas sobre las que vela. El placer irradia sobre el poder que lo persigue; el poder ancla el placer que acaba de desembocar”.[4] Los juegos del poder se movían bajo la necesidad de las estructuras, algunos, siendo parte de su colección de horrores, atracciones, excitaciones, otros, escapaban, se iban marchando con la figura astral del Libertino[5] y terminaban en perversiones más elevadas, más siniestras:

no se me ocurre ningún deseo específico que hayamos dejado insatisfecho, ninguna sed que hayamos aplacado. Y, sin embargo, no puedo menos sentir que si nos aisláramos del mundo y sus leyes territoriales encaminadas a la búsqueda de vuestra melancolía que ansía evolucionar de las sombras, donde el hombre y la mujer se entregan al mandato vulgar de la procreación, en circunstancias propicias al desenfreno, si nos dedicáramos a concentrar todos nuestros esfuerzos a la expansión de los horizontes de la lujuria… si tendiéramos hacia esa meta, digo, no me cabe la menor duda de que adquiriríamos esa nueva sed, de que descubriríamos esos nuevos deseos…[6]

Marqués de Sade clasifica las contra naturas en 4 pasiones[7] que ha desarrollado el hombre hasta el siglo XIX: Pasiones simples, complejas, criminales y asesinas donde: las simples violentan las edades con la pederastia; las complejas violentan los lazos de sangre con el incesto; las criminales entran las violaciones, homosexualidades, zoofilias; las asesinas embarcan todo el masoquismo, tortura e inquisición, asesinato sexual, necrofilia y cortadura del alma. Pasolini los define como El círculo de las Manías, El círculo de la Mierda y El círculo de la Sangre. Estos colores (blanco, rojo y negro) no están separados de nuestra sexualidad, nuestros ritos sociales, ritos de paso, son bases en la cual fundamentamos todos los procesos vitales de la vida entre lo llamado “bueno y malo, legal o ilegal”, son las primeras raíces en las cuales todos los cuerpos mutan. “Los colores son concebidos como si se tratara de ríos de poderoso flujo, que toman su fuente en el dios supremo y penetran todo el mundo de los fenómenos sensibles con sus cualidades específicas”.[8]

Retomando el nacimiento de la palabra, esta fue vista por primera vez ante los ojos del mundo en el libro Psychopathia Sexualis (Psicopatía del sexo) del psiquiatra alemán Richard Freiherr von Krafft-Ebing publicada en el año de 1886. El año “1869” se presenta en las enciclopedias web de consulta popular[9] debido a que el creador fue un escritor, rompiendo el esquema clínico.

La palabra Homosexualität misma había sido inventada, no por un médico, sino (probablemente) por un hombre de letras húngaro peripatético llamado Kertbeny (Karl Maria Benkert, 1824-1882). Se utilizó por primera vez junto con Homosexualisten, en una carta a Ulrichs de 1868 y después en dos panfletos (Leipzig 1869). Se buscaba que la palabra fuera un término neutral, aplicable en hombres y mujeres, y se acuño probablemente al mismo tiempo que Heterosexualität, la cual apareció por primera vez en un texto de fecha desconocida impreso en Die Entdeckung der Seele de Gustav Jerger en 1880, Homosexualität y sus equivalentes en otras lenguas no se utilizaron comúnmente hasta principios del siglo XX.[10]

La mirada clínica perjudica en vez de explicar y dar un sentido, controla con mecanismos que pueden presentarte descarnantes y ajenos a nuestro cuerpo, mente y alma; A., imposibilita a B., como heterosexual imposibilita a homosexual. Jacques Corraze entiende que la palabra es tratada más allá de una simple sexualidad y critica su realidad de origen (no del creador, sino de la construcción social de la palabra homosexualidad). “Podría decirse que el termino homosexual fue creado para calificar (to label) comportamientos y personas con el fin de integrarlas a nuestros esquemas sociales y que, aparte de este artificio, la palabra esta desprovista de existencia…”.[11] Lizarraga define la historia de la homosexualidad como una historia de la represión. La primera parte de su libro Una historia socio-cultural de la homosexualidad logra esquematizar la división entre heterosexualidad y homosexualidad como creadores de la primera puerta llamada Vulnerabilidad del género[12] dotando al homosexual de un segundo elemento: castigo y opresión-prohibición de manera universal. “La historia de la homosexualidad (no la preferencia en sí) es parte de la historia insolente del patriarcado, de las historias de la misoginia”.[13]

¿Pero cuando fue que el homosexual se reafirmó a sí mismo como un sujeto social colectivo-individual? Michel Foulcault formula teorías arriesgadas sobre la historia de la homosexualidad, principalmente ayuda a explicar cómo es que los discursos moldean al hombre dentro de su opresión, clandestinidad/anonimato, y estos mismos elementos generan nuevos discursos “adelantemos  la hipótesis general del trabajo. La sociedad que se desarrolla en el siglo XVIII —llámesela como se quiera, burguesa, capitalista o industrial—, no opuso al sexo un rechazo fundamental a reconocerlo. Al contrario, puso en acción todo un aparato para producir sobre él discursos verdaderos”.[14] Robb Graham apunta con respecto a Foucault “La idea es que, antes de 1870, la persona exclusivamente homosexual no existía y parecería que ‘el homosexual’ era una criatura inventada por los médicos victorianos”.[15] Es absurdo pensar que la homosexualidad comienza a existir justo en el momento que los médicos inauguran la palabra, pero la sodomía pasa a otro plano “El sodomita había sido un reincidente, el homosexual era ahora una clase o un género”.[16] Graham concuerda que la llegada de la homosexualidad como categoría y género tiene su implementación en el siglo XIX, “Foucault, cuyo padre había sido médico y profesor de anatomía, propuso 1870 como la ‘fecha de nacimiento’ de esta nueva categoría del ser humano y su lugar de nacimiento era el Archiv für Neurologie. Se refería a una revista (hoy el Archive für psychiatrie und nervenkrankheiten) editada por un médico de asilo berlinés llamado Carl Westphal”.[17] Pero Foucault era consciente de la existencia de otros textos que hablaran sobre la homosexualidad y el uso de otros términos como Hermafroditismo ya presentes y escritos con anterioridad.

Existen diversas teorías y mitos populares sobre la homosexualidad y su forma de detectar homosexuales, algunas pueden pensarse paródicas, otras provocaban terrores tremendos basados en la ignorancia o una quema de inocentes por envidiosos. Una de las teorías que se ha popularizado y ha sido objeto de discusiones entre las comunidades estudiantiles es el Tercer sexo. Diversas culturas han adoptado el tercer sexo para hablar de una construcción espiritual que escapa de los esquemas sociales donde 1-hombre, 2-mujer. El 3, es una variación antropológica de lo otro, una amazona que representa el sacrificio en la unión, un galope intermedio representado en un ángel, una virgen juramentada, una hermafrodita, una lesbiana, un gay, un andrógino, un trans o cualquier persona que adopte un alma distinta, un alma combinada, una tercera alma. El escritor Karl Heinrich Ulrichs construye el término del Tercer sexo a través de la palabra Ulrings (Uranianos) como esta nueva especie que posee otra identidad: “El propio Ulrichs era homosexual y su teoría de que los ‘Ulrings’ eran un sexo aparte fue adoptada por varios médicos, por lo común en latín: anima muliebris in corpore virili inclusa (‘un alma de mujer encerrado en un cuerpo de hombre’)”.[18]

Algunas sociedades han recibido muy bien la idea de un Tercer sexo, pero no se adopta como nueva especie, más bien trata de hacernos entender sobre las cuestiones que nos definen a diario. Explicar la identidad de la palabra homosexual ha creado formas de resistencias y libertad, pero el uso de la palabra ha provocado un reclamo por parte de la comunidad gay actual. Atacan el pasado por no haberse defendido a un extremo de tomar las armas y comenzar a defenderse a muerte, cuestionan la veracidad sólida de la Historia sin entender que poseemos una Historia zombi, pero parte de nuestra realidad y victorias presentes no fueron posibles si las estructuras del poder no hubieran acudido a sus mismos especímenes para poder hablar y dominar sobre ellos. Rodrigo Laguarda en su conferencia Homosexualidades masculinas en la ciudad de México reflexiona sobre la importancia de estas palabras ya que “no es posible renunciar a las identidades de género (LGBTTTI-Q). El borrar los términos que en un pasado llegaron a catalogar o dar liberación a personas lésbico-gays sólo provocaría la perdida de sus derechos. Si el grupo no se nombra desde la construcción de esas palabras no puede actuar”.[19] Mostrando una paradoja ejemplificada donde palabras como Homoerotismo (las formas que erotizan al espectador al ver a dos varones seduciéndose), Homosicalidad (lugares donde hombres homosexuales socializan), provenientes de Homosexualidad siguen atadas a un re-play que anula las críticas de muchos gays.

***

Se piensa que la palabra Homosexualidad nació de la clínica para tratar al sujeto homo como un enfermo, pero sabemos que es una mentira. De la literatura fue donde nació esta palabra y sufrió un secuestro por las estructuras médicas. La palabra “Gay” comenzó a generar una contracultura en la revolución sexual (1968). A través de las palabras y la apropiación de estas es como los LGBT han podido generar resistencia. La organización mundial de la salud (OMS) decide quitar la homosexualidad de los manuales de enfermedades mentales en 1990. Actualmente se lucha también por la erradicación de la palabra Gay que ha sido politizada por empresas, manchando la postura romántica e ideológica de estas palabras, pero es importante recordar su origen en tiempos posibles.

[1] Para entender la genealogía de la palabra homosexualidad es importante reflexionar las raíces. Al respecto de puede consultar un artículo de mi blog: Hacia una etimología de la palabra Homosexualidad, Stark, Eriko, WordPress: https://erikostark001.wordpress.com/2016/08/11/hacia-una-etimologia-de-la-palabra-homosexualidad/

[2] Foucault, Michel, Historia de la sexualidad 1. La voluntad del saber, México, Siglo XXI, 2014, p. 50.

[3] Robb, Graham, Extraños. Amores homosexuales en el siglo XIX, México, Fondo de cultura económica, 2012, p. 36.

[4] Op. Cit., p. 59.

[5]El libertino se configura como un personaje transitorio entre el sodomita y el perverso, que se caracteriza por ir en contra del dogma religioso y que propone un discurso propio al respecto […]. El gay es el fruto rebelde de un perverso (el homosexual), heredero a su vez del libertino y, más allá, del sodomita. El origen del gay es más claro”. Guasch, Óscar, La crisis de la heterosexualidad, Barcelona, Laertes, 2000, p. 97-99.

[6] Sade, Donatien Alphonse François, Los 120 días de Sodoma, México, Editores mexicanos unidos, 2013, p. 19-20. Las negritas son mías.

[7] Cuando los 4 libertinos fundan la Escuela del libertinaje, Blangis brinda un discurso de bienvenida el cual Foucault preside como el discurso contra natura de las perversiones fundadas por el hombre. “Os encontráis encerrados en una fortaleza inexpugnable, nadie en el mundo conoce vuestra presencia aquí, estáis fuera del alcance* de amigos y parientes y, por lo que se refiere al mundo exterior, Ya estáis muertos” (Ibíd., p. 32.).

 

*Pier Paolo Pasolini agrega “Estáis fuera del alcance de toda jurisdicción y ley hecha por los hombres y el mismo Dios, aquí sólo se escuchan vuestras voces y las del Diablo”. Saló o los 120 días de Sodoma, Italia, 1975. (cabe mencionar que la versión mexicana tuvo censura en su época de estreno). Para más información consultar: Historia de la sexualidad 1. La voluntad del saber (capítulo 1).

 

[8] Turner, Victor, La selva de los símbolos, Madrid, Siglo XXI, 1999, p. 75. En las investigaciones antropológicas de Turner sobre la tribu Ndembu descubre un papel importante sobre los colores en relación con otras culturas y su forma de ver la experiencia orgánica. En su texto clasifica los colores (p. 76-79) en los cuales podemos ejemplificar algunos aspectos o relaciones simbólicas que diferencian o igualan al hombre de la mujer: el color blanco representa la moral, salud, para la mujer es la leche que amamanta, para el hombre es el semen que fertiliza, pero también es la sangre que fue lavada y se convirtió en blanca, también representa la masculinidad, el día, la bisexualidad, el color que revela la verdad o hace visible las cosas; el rojo representa la fertilidad en la mujer, la circuncisión en el hombre, la fuerza, lo femenino, la tarde, lo que purifica, el semen inefectivo, la vida de lo femenino y la muerte en lo masculino; mientras que el negro representa la muerte, la noche, el semen infértil o hechizado, el deseo sexual, lo malvado, los desechos.

[9] Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Homosexualidad (consultado en 2015).

[10] Robb, Graham, Extraños. Amores homosexuales en el siglo XIX, México, Fondo de cultura económica, 2012, p. 94-95.

[11] Corraze, Jacques, L´Homosexualité, México, Editorial Cruz O, 1997, p. 9.

[12] Entiéndase la Vulnerabilidad de género como un campo de relaciones que pueden generar violencia y resistencia corporal. Parte de esta vulnerabilidad se da en la performatividad de género, dichas teorías propuestas por el filósofo* Judith Butler han sido asimiladas en Latinoamérica de formas efectivas y a veces un tanto radical.

 

*El trabajo de Judith Butler se ha convertido en un punto de reflexión importante en la comunidad académica de la Ciudad de México (CDMX). Es importante mencionar la necesidad de estudiar su obra sin caer en el radicalismo que suele verse, principalmente en instituciones como la UNAM. Las ideologías de género a veces resultan muy agresivas si no se crea una sincera reflexión. Fenómenos como el Feminazismo o las TERF (Transexuales radicales) pueden ser ejemplos ante la mala interpretación de los estudios de género.

 

[13] Lizarraga Cruchaga, Xabier, Una historia sociocultural de la homosexualidad, México, Paidós, 2003, p. 27.

[14] Foucault, Michel, Historia de la sexualidad 1. La voluntad del saber, México, Siglo XXI, 2014, p. 87.

[15] Robb, Graham, Extraños. Amores homosexuales en el siglo XIX, México, Fondo de cultura económica, 2012, p. 61.

[16] Ibíd., p. 61-62.

[17] Ibíd., p. 62.

[18] Ibíd., p. 76.

[19] Laguarda Ruiz, Rodrigo, conferencia: Homosexualidades masculinas en la ciudad de México, Universidad autónoma del estado de México (UAEM) Toluca, facultad de ciencias políticas y sociales, 20 de agosto de 2015.

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