Episodio 1. Y en ese momento me di cuenta que era feo.

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Este texto no le pertenece a ninguna empresa u organización, de la misma manera, todas las cosas dichas no están vinculadas a ninguna persona, por ende, lo que están leyendo no tiene sentido de pertenencia ni valor cultural alguno. Lo que se presenta en el episodio y episodios futuros son las memorias y sentimientos del autor con la libre expresión que le permite escribir en este blog.

Enero de 2017, Invierno. Ciudad de México (CDMX). 1.43 am.

Super Perra tomó mi brazo, obligo a sentarme para que parte de sus admiradores pudieran ver los shows restantes, ésta sería la tercera advertencia hecha, la primera provenía por parte del ardido de Suir Bm, la segunda por una voz que exigía tomar lugar y la tercera fue el aterrizaje a la real realidad, estaba molesto ante la mala organización y no tuve más remedio que adaptarte a las dificultades del entorno para seguir tomando fotos. En ese momento, lleno de harina, papelitos de colores y el dolor de mi oído izquierdo que resentía los golpeteos aciagudos de una Jotigodìnez que hacía lo posible por marcar su territorio en el pequeño sillón, tal cual revelación, orgasmo en cadena, hizo darme cuenta que realmente odio todo esto: odio las fiestas, odio a los gays, odio la superficialidad y sobre todo, odio saber que yo soy parte de éste mundo hipócrita, mendigo, limosnero y lo que le sigue. ¡Estoy hasta la madre!

***

No recuerdo con exactitud, pero hace un par de años, calcularía tres, el mundo gay realmente se abriría ante mis ojos y a los ojos del todo el globo. La liberación masiva de jóvenes homosexuales, lesbianas y trans rompería los esquemas establecidos, haría posible lo imposible, hablarles a hombres que se travisten y no sólo eso, convertirme en una Dragqueen, noche en que me convertí en el cronista de las drags sin nombre. Aun desconozco quién me dio ese título, pero como van las cosas, seguramente me desecharán como las fotos que hago para esperar las nuevas y así, sucesivamente, tengo que morir todas las noches diría Guillermo Osorno para renacer en este mundo que comienzo a odiar más que nunca.

Después de que Kanvas fuera la ganadora todo parecía volver a la normalidad, me propuse dejar el pasado atrás, pero este no quería dejarme, la cualidad del pasado es que es performativo, no sería tan fácil quitarlo. A pesar de que el presidente Enrique Peña Nieto (burla de todos) estaba en el peor momento, con la presión del escape de Javier Duarte, el triunfo de Trump, la creciente guerra contra el narco, sumadas a tantas desigualdades, la violencia permanente. El mundo gay salía beneficioso de todo este cochinero. En los antros encontrabas drogas baratas con la calidad pésima de muchos vendedores de Tepito, ejemplo: la cocaína estaba alterada con corte (el gramo contenía seis microgramos de cocaína pura, 2 gramos de corte cristal dando un total de un gramo simulado con 8 microgramos) el dealer, dulcero, vendedor… ganaba un aproximado de 150 por cada dosis y seguramente más si sus clientes eran Modernas (las figuras públicas que rondan en las fiestas) al ser clientes frecuentes y conectar con otros gays ansiosos de drogarse en medio del baile.

Espacios clandestinos como el último vagón comenzaban a hacerse más visibles los chicos que se maquillaban, la necesidad de posar en todas partes, el ligue pasaba a ser cosa de feos y viejos. Todos eran visuales, ya todos hacían videos y fotos, publicaciones, drag; estudiaban diseño, moda, comunicación, arquitectura, artes, etc. La triple A (activistas, académicos, artistas) ansiaban el dinero del gobierno y las instituciones en becas, y lo estaban ganando; ser queer (Ku-irs) era lo Cool, comestible, multifacético, estábamos en el imperio gay como aquellos diarios amarillistas refutaban junto a sus marchas a favor de la familia natural y su semanario Desde la fe como alimento para aquellos vengadores que se dedicaban a asesinar a personas trans, quién diría que un “tejido roto” sería el ambiente adecuado para la libertad de identidad y preferencia sexual.

No todo era malo, dentro del imperio gay había gente creativa y amable, personas que luchaban día a día para cambiar la situación a favor y dentro de los infiernitos residían los recuerdos del algunos chicos que me llegaron a gustar, pero todo se redujo a Delete.

Las casas de drag estaban prometiendo mucho (yo creo que lo único que sobresalía en estos momentos de liberación era el drag de muchos conocidos y amigos, al igual de las amistades que nacían en diversas fiestas), el acelerado nacimiento de casas estaba cambiando las formas del juego, incluso otros países venían a apreciar los shows, tal es el caso de Que trabaje Rita, La prohibida y algunas participantes de RuPaul. Por otra parte, muchos chicos que conocen la cultura drag desde RuPaul se acercaban a las fiestas de la ciudad para adentrarse al imperio.

Esta vez, Diamond lograría dar en el clavo con la segunda temporada de Quiero ser tu coach drag. Los coachs serían personalidades que han marcado en la escena mexicana: Hugo Blanquet, Deborah La Grande, Lady Morgana y la autollamada la primera drag mexicana Super Perra estarían a cargo de diversos jóvenes que comenzaban a crear un discurso y personaje, todo pintaba a ser un gran evento y la inauguración dio mucho para hablar y bufar.

Esa noche estaba llena, repleta de fanáticos, admiradores, ligues de clóset, curiosos, todos se dieron cita el 26 de enero. Anteriormente había documentado otros eventos, ya estaba preparado y tuve la fortuna de entrar al trabajo previo donde 25 chicos se maquillaban con prisa para lograr un show épico.

Luna, Moon y otras chicas del Diamonds se apresuraban para el evento, todas hablaban de las quejas que Ábora infundió en una transmisión en vivo, ni siquiera acabe de ver el vídeo, era demasiado aburrido. Los conocidos llegaban en listas, Brando Steves sostenía una cámara platicamos un poco, descubrí entre su mirada y la actitud que realmente tiende a mirar menos a las personas que no cumplen su parámetro, ahora entiendo porque Diego Abimael lo tachaba de mal tipo, al igual que Brando lo tachaba de cerrado, era difícil no notar la invisible hostilidad entre conocidos. Suir Bm me mira y de cierta forma no sabe cómo exponerse, sigue actuando, ya abajo me toparía con otros tipos que de igual manera sentiría la prisión de sus ojos. El primero fue Kevin, un chico que me gustaba, pero al final se convertiría en eso, en la sombra de un perro calvo y exótico al que llamaría Xolot, el segundo de ellos era Ariel Rosas que quería saludarme de beso y lo frené, lo salude de mano, se molestó, se quiso quejar con violencia, pero lo volví a saludar de mano para hacerle recordar su lugar, sólo se quejó. El tercer chico no recuerdo su nombre, pero él iba acompañado de su pareja que permitía que Ariel le sobara el culo como si fuera su proxeneta, es divertido verlo mientras el chico que desconozco me miraba con recuerdo desconocido de algunas charlas de chat.

La noche empezaría de forma polémica con las palabras que Hugo Blanquet, llamaría a Paris mascota de antro cuestionando el formato del Marra, es curioso porque esa noche se encontraban los tres ganadores de la última temporada de la carrera drag: Kanvas, Luna y Memo que por cierto a Memo casi lo golpeaba un mesero que no paraba de dispararle luz en la cara, Pixie trataría de defenderlo, pero el gerente logró calmar el asunto. Deborah y Morgana realmente lucían espectaculares y Super Perra, bueno, ella solita ya daba de que hablar.

En total se quedaron las 25 concursantes, a pesar de ello en la segunda semana se haría una eliminatoria para que quedaran en 5 cada una, “olvida el pasado” sentencia Zebra, lo olvido, pero este siempre estará cada vez que vaya a una fiesta o evento, el pasado es performativo, se repite y no puedes evadirlo, aunque descubro algo de incomodidad, nunca me había enfrentado a no hablarle a una persona, normalmente cuando dos personas cortan un lazo no se vuelve a ver o eso creía y hasta cierto punto me pasaba, tenía la seguridad de no volver a encontrarnos, pero ahora llegó a convertirse en un punto donde de ser común se vuelve incómodo, se puede fingir, pero quien no sabe fingir se verá obligado a resistir.

La noche acaba en un baile entre amigos, me encuentro con Kanvas, Artmando, Emmanuel, Begonia y los chicos del Vogue.

Al otro día las declaraciones de Blanquet sobrepasan la voz y caen en el escándalo, Paris se incomoda, no sabe el por qué, pero si entiende que el Marra ha hecho lo que ningún otro espacio ha logrado, una apertura mayor y un público más liberado y menos pretencioso o eso llegaría a ser en sus años de gloria para convertirse en el Marra corrompido por Modernas, Inventadas y los niños Bomba.

El sábado me encontré con Paris y realmente se encontraba calmada, no le tomó mucha importancia al asunto, entre bailarines y chacales las noches se pasan cansadas, nunca imagine convertirme en un trabajador nocturno, después de mi renuncia como periodista político que cubría marchas y eventos culturales pasé a cubrir las fiestas del imperio, esto fue un cambio radical.

Me encuentro con Diego Pozos y Moshe que no sabía cómo pedir perdón frente a su comportamiento, el baile anestesia, me agrada, es de las cosas que más me gustan. Veo a Diego Besándose con un chico, después me pedirá que borre su foto porque no quieren que descubran su infidelidad, siempre me lo he preguntado, ¿por qué les incomoda ver su imagen en un beso? No es el primero que me pide borrar su foto, de hecho son varios, será porque se ven felices, realmente gozosos, será que no les gusta saberse vulnerables, que su vida, su pareja, su realidad no les llena y ese beso con el humo hasta el tope, el sudor y la desesperación de sí, será que besar a otro es la verdadera naturaleza de lo que somos y no sólo eso, es ahí, en ese momento, donde descubres que besa mejor que tu pareja, que deseas permanecer ahí, pero te ocultas y vuelve a ir a al antro a escondidas a buscar esos besos que no te dio la vida a la cual le sigues reprochando lo que tienes o no tienes, y yo estaba ahí, igual reprochando el por què me llegaban besos de gente que le valía un bledo la vida, que besaban a unos y otros a costa de su propio VIH Sida, que te besaban porque estaban ebrios o drogados, se sentían solos o estabas hermosa en dragqueen y eras su fetiche/fantasía.

Termino la noche huyendo del after en T Garibaldi, era un verdadero escenario del México moderno: Godínez frustrados conviviendo entre chacales, chichifos, heterosexuales violentos que con ansias caníbales devoran los exorbitantes cuerpos de las prostis que a su vez, cuidaban las espaldas de sus viejitos que roncaban en los sillones mientras el dealer con cara de mataputos se agasaja vendiendo gramitos y en fondo, allá en el fondo, en el cuarto oscuro, se grita “métemela a pelo puto”. Esa noche iría Hugo Blanquet a dar show sin darse cuenta que Paris estaría en el lugar, después de que gritaran “Paris” en el show de Hugo y la constante presión, le arrojaría una lata de refresco con la intención de golpear a una de las amigas, sólo el charco de gotas salpicaría a Pixie y su novio.

***

Hoy en la noche sería el segundo episodio de QSTCD. Vuelvo al tiempo con una Super Perra ensayando, termina para irse a transformar a solas. Las demás Coachs ayudan al proceso de maquillaje y vestuario, se apresuran a costa del tiempo, días antes me llega la queja de un chico que le molesta los comentarios que escribí sobre el evento de Naudragio, Gioconda no presta atención y las demás drags siguen coincidiendo que la casa de Diamond está decayendo quitando a un lado a Luna y Kanvas, las razones por las cuales dicen eso son varias, pero juzgar su look no sería una de ellas, sin embargo, la hostilidad de un chico alto, enorme, serio que desconozco, me pone en duda a pedirle una foto, temo una verdadera agresión.

Esta noche Rocco Novelo me pide que sea fotografiado, me niego con algo de pena, le digo que no suelo tomarme fotos y espero lo entienda al igual que mi petición de que no me hable, pero ignora mi petición y llega a pedirme la foto, me confieso fotofóbico, sigo documentando. El ambiente es áspero, me noto agotado, deseaba dormir, pero sigo firme ante mi creencia del valor de las drags aunque a veces sean groseras, aunque a veces fuera de su personaje sean tipos mal educados, aunque a veces se peleen y me odien por hacerles ver sus críticas.

Comienzan los shows en los cuales se representan musicales, las historias hablan mucho de las capacidades de las drags y la capacidad de su coach, en un principio todo parecía bien hasta que terrible orden de los meseros obliga a moverse, en ese momento regresamos a la realidad.

Nuevamente se aprecia el odio al Marra con un comentario de Super Perra donde las drags de ese lugar trabajan por cervezas, es cómico que lo digan porque después Lady Morgana se quejaría de no estar ebria y poder dar veredicto, Luna igual se quejaría del terrible servicio al no tener bebida y se sumarian a otros problemas como el guardarropa caro, el agua cara (que no es que sean caros, es que el precio es injusto). Al fondo se escuchaba a Ricardo molesto por no poder darles algo de beber a las personas que documentaban. El bufe y el perreo tenía que terminar de tajo, Deborah dijo lo más sensato “Las drags estamos para apoyarnos” y junto con ella, Alpha Lady como un recuerdo de la razón. Los dos shows restantes terminaron con el triunfo de Super Perra que realmente fue el triunfo de La Comandanta al llevar una gran porra y el renombre de un coach que para no perder el ego, salió en el show de las chicas.

Se llevó a cabo la eliminación correspondiente y la noche debía terminar rápido. Me encuentro a Lezlie, tan bella y sonriente, la abrazo y me dice que vino Emilio, no deseaba verlo, la última charla fue desastrosa, me mira en drag, me saluda, pero lo saludo de mano, no sé si percató que no lo quería saludar de beso, no dije muchas palabras, se fue con el rasgo de ardido, con ese modismo feo que tenemos los gays cuando queremos ignorar y en ese momento, después de recordar tantos nombres, ver tantas caras, descubro el porqué de una misteriosa ira, no estaba peleado con mi pasado, estaba molesto con el presente, porque había cambiado para entender el valor de lo que se vivía, pero para los demás era mero entretenimiento, no había una conciencia como la que “A” me exigía  a diario, estaba molesto Y en ese momento me di cuenta que era feo. Y me sentía feo físicamente porque no era como los demás y me sentía feo emocionalmente porque era igual a los demás. Esa capacidad de asombro, los modales, mi forma de pensar se había extraviado y ahora parecía un personaje más del antro, estaba molesto conmigo mismo porque no quería ser un tipo que bufara, que tuviera que evadir miradas, aguantar malos tratos y quejas, de ver la capacidad destructiva que tienen los gays para hacerse odiar y sobre todo para vulnerar el cuerpo y el amor, esa noche me fui en chinga con amigos, regrese a pie buscando una respuesta a los sentimiento amargos. Ya no quiero ser gay.

Continuará.

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