Acapulco Pet Sounds

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La insistencia de A. nos llevó en un camión patrocinado por los organizadores de Trópico México, “Cuando piso la Roma me siento más prietito”. Ese pensamiento lo compartimos frente  a una manada de pretenciosos que posan a la misma intensidad que una supermodelo. El camino fue largo, pero cuando un calorcito, de los ricos, se apodera de tu piel, sabes que las vacaciones han comenzado. I wanna go home… Let me go home…

No perdimos el tiempo en ir al departamento que rentamos a la altura del Acapulco Dorado, por algún motivo, nos encontrábamos intermedios entre un mundo sin preocupaciones y cócteles de camarón son salsa de tomate barata y otro mundo que recuperaba su aliento tras una cifra histórica de muertos en tan sólo 3 meses, las fosas de cuerpos debían ser limpiadas antes de que la masa vacacional llegue a finales de diciembre.

El mar parece más alto que de costumbre, antes podía caminar metros y metros, pero ahora se siente muy alto y más espeso, necesitaba reconciliarme con el mar después de algunos infortunios del amor, deseaba sentirme libre y poder pensar a solas sobre mi propia imagen. A las 12:00 am salimos en busca de acción. El primer antro fue el Demas (previamente un taxista me habló maravillas de éste lugar y de otro llamado Reinas que serían la sustitución del enigmático e histórico Noa Noa). Cover de 100 pesos, bebida de a grapa, subimos escaleras y lo único que se apreció fue uno de los lugares más abandonados donde los gays estaban ausentes, no ejercían su derecho al baile y la diversión, todo parecía opaco entre el Oso Negro, la terrible disputa del Score que trataba de bailar mientras mantenía su pene erecto en la barra, algunos tipos solitarios que bebían esperando quién sabe qué cosa… las luces parpadeaban como si protegieran a invisibles bailarines, el Dj estaba poniendo su set más atascado, quería tragarse el ambiente en una sola rola, a lado de nosotros, un chacal acapulqueño bailaba bien prendido con su Buchanan’s en mano que un viejito le había comprado y animaba a ponerlo cachondo. Salimos del lugar, era demasiado entristecedor como algunos antros de la ciudad que hacen lo mismo.

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El Tabla Dance parecía ser una mejor opción (al menos veríamos chicas haciendo increíbles acrobacias). Entramos y el lugar estaba muy limpio, demasiado controlado. Algunas teíboleras acompañaban a un grupo de hombres que con la timidez que se les infunda su heterosexualidad, agarraban las nalgas con pena y morbo, no sabían cómo tocar a su objeto pagado, al no tener cover era obvio que todo estuviera por los cielos, bebimos un par de cervezas hasta esperar un show el cual nos dejo con cara de WTF… una señora treintona muy operada intentaba provocar seducción, pero mi cerebro se freía de tanto aburrimiento, he visto a mejores personas hacerlo, esto era un robo. Salimos discretamente para que el mesero acosador no nos exigiera propina del 20% o más, justo en la salida una conversación de los militares presumiendo el nuevo armamento que recibieron era más interesante que las desnudistas, pensó A. Terminamos en una cervecería irlandesa con la gente local escuchando rock de imitación y bebiendo sin prisas, le prometí a A. beber, temía que mi poca experiencia en la bebida me causará vomito o algo peor, pero no tenía dolor en mi mente ni traumas que sacar, esos vendrían en otro momento, pero antes, fuimos a la playa a ver las olas.

***

Después de experimentar la vida aburrida del Acapulco nocturno que disfraza con litros y litros de Barra horrible, chacales Aka-pulqueños y teibolocas ninfomaneadas fuimos a la playa a reconfortarnos, un chico llamado Sergio me mira, es de ojos de color, me agrada, parece honesto o eso creí.

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It starts with just a little glance now
Right away you’re thinkin’ ‘bout romance now
You know you ought to take it slower
But you just can’t wait to get to know her

A brand new love affair is such a beautiful thing
But if you’re not careful think about the pain it can bring

It makes you feel so bad
It makes your heart feel sad
It makes your days go wrong
It makes your nights so long

You’ve got to keep in mind love is here today
And it’s gone tomorrow

Promete verme antes del amanecer para hablar de mil cosas, para besarnos, para hacernos muchas cosas… en el camino voy a comprar algo de comer al mercado, un hombre me sonríe, es la clase de hombre Local que vive entre el mar con el cuerpo más bello y una sonrisa infantil, me platica, noto su bulto crecer, realmente deseo que me lleve a su cama, pero dice que tendrá que esperar porque va a su trabajo. “Tengo novia, pero me gustan los hombres. Oye, pero me alivianas con algo”. Le ofrezco 100 pesos y unas fotos, acepta y se va con la promesa de una cogida.

Camino entre calles mirando su realidad, busco entender que le pasa al lugar con más muertes, la vida parece sencilla, tal vez eso es lo peligroso, que no hay opciones o las mejores son alistarse en la marina o ejercito naval, bien lo decía el Cien Fuegos, un país que progresa, es un país que crece en fuerza militar.

Es momento de ir al show que hemos estado esperando tanto, ver al famoso Brian Wilson, el genio loco creador de uno de los mejores discos de la historia, ese verdadero fanatismo que tanto A. me ha contado a través de la biografía de esta banda y el problema depresivo que sufrió Brian al quedarse en cama durante casi 5 años, en un principio sus letras no me hacían tanto sentido, pero eso iba a cambiar cuando me encontrará en la misma posición. En el Trópico la broma de los prietitos creció al darnos cuenta que la mayoría de los espectadores eran gente de otros países con el perfil de güeritos anglosajones, de dos metros, blancos blancos, A. era de los más morenos lo cual ponía en evidencia su fanatismo a una banda que pocos conocían o que no supieron del evento. Tuvimos que esperar, las otras bandas no cubrían nuestras expectativas, desde un grupo antes ya comenzábamos a tomar fila, logramos llegar hasta adelante.

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Cuando apareció Braian la multitud enloqueció, acompañado de la mano de otro de sus amigos el cual lo sentó en el teclado, la primera fila eran diversas personas que veníamos de la ciudad o de otros estados, nos sentíamos más en confianza. Comienza un gran show donde cantaron todas sus canciones famosas, el Pet Sounds y para rematar más canciones, se llevaron la noche. Fue extraño verlos, por un lado, la cantidad masiva de instrumentos y la ricura de los coros agudos nos hacían cantar y bailar, pero por el otro el hipnotismo de ver a un Braian robótico con secuelas mentales si era algo impactante, pero al final una sonrisa le dejó a su público.

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La noche continuó con baile, bebidas, algunas miradas, pero la autodestrucción de los extranjeros no fue para nada bien vista, era momento de irnos. En el regreso, Sergio se quedó a embriagarse y Daniel el Local me subió la cuota del paro a 150 con la esperanza de querer culearme (darle pene a mi culo).

***

Come close, close your eyes and be still

Don’t talk, take my hand and let me hear your heart beat

Being here with you feels so right

We could live forever tonight

Lets not think about tomorrow

And don’t talk put your head on my shoulder

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La playa Condesa llega a su auge en la época de los 70, desde inicios del siglo XIX, Acapulco ha sido un espacio marítimo donde la prostitución confluye como una forma vital de atraer el dinero y las realidades negadas por una sociedad cerrada. Desde antes que la Ciudad de México tuviera una época dorada, Acapulco nos ofrecía este espacio como uno de los mejores centros donde la economía, la diversión y deseo estaban próximos a quien buscara sus delicias.

Se han escrito diversas crónicas sobre los niveles de prostitución infantil, trata de menores, prostitución masculina y narcotráfico para marcar la terrible huella de una realidad que no se escapa ni lo hará de este lugar turístico. En la playa Condesa se dan encuentros de Cruising. Fui en la tarde con el objetivo de recuperar algunas imágenes de fantasmas pasados, explorar su arquitectura en las rocas y encontrar una prueba fehaciente de la sexualidad expuesta en este No lugar que habitan los cuerpos morenos, fogosos, ellos están a la espera de algunos hombres que acudan a su viril morada para complacerlos instantáneamente, recuerdo las palabras de un editor “la vida con sexo culero es mejor que sin sexo”. Entre condones y botellas veo a un Mariconsaurio subirse en friega hasta la parte más alta y escondida, su amigo le grita, “Ten cuidado mujers, te puedes caer”. Me mira el señor gritón y se dirige a mí. “No eres de aquí, te ves curioso, como que busca verga”. Charlamos, me dice que han vivido todos sus años en la playa, me pide subir a buscar a su amigo, pero cuando voy a la mitad del camino lo veo bajar lamiendo sus labios, hasta arriba, un hombre de edad adulta, muy pordiosero respira con algo de dificultad, me pide no tomarle una foto, no desea ser capturado sin la prueba de lo que significa ser un macho, el mariconsaurio le saco el semen a mamadas, mientras el amigo del centinela, un jovencito muy atractivo vigilaba la zona y no paraba de quitarme la mirada que desatan pasiones. Bajando las rocas me encuentro con un segundo chichifo, me cobra 300 pesos (suenan baratos para un desquite) pero mi misión es documentar el espacio.

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-Si te contara, estás descaradas hasta se besan en público.

-Para eso tienen derechos- le comento al mariconsaurio, éste continua.

-Pero aquí jamás verás ese amor de a de veras, aquí no se puede creer en eso, vente, vamos a nadar. Se va desnudo al mar, según el movimiento de las olas, playa Condesa es el lugar con las mareas más peligrosas, regreso con A.

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***

Jugamos un juego, caminamos separados y todos los militares me saludan, la gente me ofrece servicios por ser turista, a A. lo ignoran por ser moreno, ignoran su apariencia lo cual le permite acceder al precio real de las cosas. A lo sentimientos reales de la gente. Cenamos y nos dirigimos al bar irlandés. Sergio me escribe: “Deja a tu hermano y vente a chupar con nosotros”. No iba a dejar al A. le dije que si él se escapa yo igual lo haría, pero no creo que fuera así, me quede bebiendo en el bar.

Miraba la playa solitario, estaba solo. No había nadie a mí alrededor, realmente me sentía tan solo como Federico Gama cuando fue a una playa a documentar reos y su barco no volvía, esa verdadera soledad de estar solo tú en el vasto mar. ¿Y cuándo fue que se acabaron esas fantasías de amor que tienen los hombres bajo las estrellas con las olas y arena como testigos fieles, admirando, hablando de tantas cosas, tomándose las manos y robándose besos, decirnos cosas buenas y malas, pero palabras que nos llevamos cotidianamente y descubrimos en ellas el significado de tantas nuevas cosas entre ellas el amor? ¿Y cuándo fue que esas noches donde dos hombres miran el sol y la luna al mismo tiempo cambiaron, qué fue de ese lugar para convertirse en noches de un tipo gay cualquiera que se encierra en la jodida tristeza de un hotel a beber y beber esperando hacer macht en las aplicaciones de ligue para ver si llegando a la ciudad cogen con el tipo que igual bebe y bebe encerrado en su hotel, quitando la chamba a la prostitución? A. se burlaba de mis fantasías, pero al menos quería verlas y experiimentarlas yo mismo.

Era lunes. Al salir del departamento llovía como una señal a mi destino, era una especie de consuelo. Al llegar a la esquina, a la hora acordada no estaba Daniel, marqué su número, parecía desesperado, urgido de verga como me lo sentenció el mariconsaurio; urgido de una caricia, de cuerpo, y no de ese cuerpo que está disponible porque nadie lo quiere, hablo del cuerpo que todos queremos entre brazos dando lo mejor de sí. Me irrita esa sensación de abandono, parezco una flor sin riego, me falta algo de vida, mis ojos se humedecen mientras me pregunto si será de esta manera, mi vida, siempre habitando la clandestinidad, siempre peleando como perro hambriento migajas de cuerpo, siempre siendo rechazado por todo lo bueno y todo lo malo que se convierte en excusa, siempre, siempre, siempre…

No puedo culpar al chichifo, no puedo recriminarle ni odiarlo, el no es culpable. Mis ojos arden de rabia, se mezclan con pasado y mi presente, me lleno de lágrimas. “¿Por qué nadie me quiere?”. Mi grito hace voltear a todos los Locales, los ignoro, me voy rendido con las confesiones que tanto he odiado de muchas personas que suenan en mi cabeza: “Ya no creo en el amor, sólo me dedicaré a coger”. Temo que sus maldiciones me contaminen, que me hagan uno de ellos, que mis creencias se pongan en jaque y realmente sea un estúpido por creer en el amor romántico. Vivo otra derrota…

***

El camión se retrasa, no puedo enojarme con mis fantasías, esa sensación de malestar se desvanece en pequeñas dosis. Miro las fotos que tomé, apunto algunos detalles en mi libreta. A. me pone sus audífonos, suena el Pet Sounds, sonrió con algo de pena, he sido débil al vacilar mucho. Me hago una promesa, volver a casa y enfrentar la realidad, esa realidad de tratar con algunos chicos que me buscan y luego me plantan, tratar con esos chicos que sienten que son vistos como objetos y que no se animan a luchar justificando lo difícil de las relaciones humanas… vuelvo a casa a enfrentar esta sensación de vacío, de coraje, de enfermedad en mi cuerpo, a lo mismo, a sufrir esas derrotas con hombres que sólo me buscan porque les gustan mis fotos o mis textos, de aguantar su ignorancia y su morbo, de sentirme vulnerable y débil de que los chicos que me gusten sean personas sin coherencia o valor, de aguantar a Sergio pidiéndome fotos desnudo o un intento casi imposible de coger gracias a su necesidad de beber, de buscar y escribir y escribirles tantas y tantas cosas hasta que un día, una persona me logre sacar de esta cama imaginaria y me cure con su amor, realmente me cure y a cambio, yo entregarle lo mejor de mí aunque ahora lo desconozco, pero sé, que en el fondo, tengo algo tan especial como el mar.

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I wanna go home… Let me go home…

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