El cagadero LGBTTTI-Q: Homosexualidad, fraudes y algunos datos curiosos

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A lo largo de la investigación sobre la palabra homosexualidad surgen muchas dudas referenciales sobre el significado y el significante dado en las diferentes culturas y formas de la historia. Aunque la crítica de Paco Vidarte cuestiona los significantes porque “Una marica es primero marica antes que nada” tengo muchas dudas sobre nuestra historia gay, a lo mejor estos datos que encontré puedan ayudar a responder varias cuestiones que se tienen al respecto y con las actuales siglas LGBTTTI-Q que están causando revuelo.

“El término homosexual fue empleado por primera vez en 1869 por Karl-Maria Kertbeny, pero fue el libro Psychopathia Sexualis de Richard Freiherr von Krafft-Ebing el que popularizó el concepto en 1886. Desde entonces, la homosexualidad se ha convertido en objeto de intenso debate y estudio: inicialmente se catalogó como una enfermedad, patología o trastorno que había que curar, pero actualmente es ampliamente entendida como parte integral necesaria para comprender la biología, genética, historia, política, psicología y variaciones culturales de las identidades y prácticas sexuales de los seres humanos”[1].

La definición ofrecida por Wikipedia nos brinda un panorama sencillo de lo que puede representar la palabra. En diversos seminarios sobre sexualidad y género impartidos por la UNAM (grupos de estudios decoloniales, de género y algunas estrategias para llevar acabo nuevos modelos educativos) me han cuestionado por utilizar la palabra homosexualidad en mis investigaciones. Creadores del medio artístico dicen que utilizar esta palabra es un símbolo del patriarcado y debería desaparecer, sin embargo se ha demostrado que a veces estos vocablos pueden brindar una resistencia de género que no influye en instituciones académicas, sino en contextos que necesitan un fragmento de poder al cual aferrarse.

En los foros de Latinoamérica cuestionan las palabras gay, lesbiana, bisexual, travesti; ellos consideran que todos deberíamos usar LGBT para identificarnos, pero la idea de englobar la proyección individual en siglas se convertiría en algo más represivo. Recientemente en la serie Sense8 uno de los protagónicos es criticado por escribir un artículo sobre la desaparición de las siglas LGBTTTI y denominarnos como sujetos libres de sexualidad; la idea de eliminar las palabras en un cosmos utópico se pensaría imposible (al menos en esta época que todo requiere ser dicho con términos). En Estados Unidos[2] están dialogando en eliminar la palabra “Gay” porque ya no les es útil, pero en otros países, ejemplo, países del oriente bajo, provincias de África apenas están utilizando Gay para crear una identidad colectiva que les permita quebrar esas estructuras opresoras. Butler cuestiona que los términos cambian de acuerdo a su contexto, el movimiento Queer ya no es aplicable en Latinoamérica como una resistencia que critique los estatutos sociales que desarrollan la sexualidad, sin embargo, la etiqueta Queer (que apela a que no se deben usar las etiquetas) sigue causando revuelo. Dentro de la misma conferencia la presentadora Susana Vargas creadora del libro “Mujercitos”, menciona que a ella le gusta ser Queer para ganar becas proporcionadas por nuestras empresas culturales. Actualmente su libro ha recibido muchas críticas por parte de activistas al desarrollar malas hipótesis sobre los Mujercitos. El portal Nexos publico una nota titulada: Razzia y sexo: homosexuales en Oaxaca[3], donde se desmientes los discursos de la autora.

Raúl Campos en su nota titulada: “Mujercitos” homofobia para planas de nota roja, presenta una reflexión dicha por Susana que alude a la pose como un arma que desafía la homofobia y la mirada acusadora “Los Mujercitos posan, pues así consolidan aquello que les hubiera gustado ser: modelos o una lady de revistas sociales…”[4]. Ante los discursos Nexos presenta entrevistas donde se desmiente y esta transición del travestismo humilla y denigra a muchos hombres que fueron obligados a punta de pistola a vestirse como mujeres y posar para los diarios amarillistas. Actualmente no se sabe cuál es la versión original y no se han dado explicaciones al respecto. La comunidad Trans de igual manera crítica no solo este caso, sino muchos otros donde la construcción de identidades trans ya pertenecían dentro de las notas periodísticas. La crítica severa es que el investigador empodera su discurso en torno a su experiencia renegando y omitiendo pequeños o grandes grupos a los cuales se les ha negado la voz, pero el investigador no tiene la culpa, la comunidad Trasn su deber es recuperar esos fragmentos de historia en vez de quejarse de que no les dieron la voz.

El segundo caso es a partir de las preferencias sexo-eróticas y la identidad misma del sujeto. Uno de los grandes videobloggers que actualmente representa parte de la cultura gay en México es Miguel Ángel Cundapí Bustamante, alias Mickey CB. ¿Soy TRANS?[5] Es uno de los vídeos más importantes donde reflexiona sobre las siglas LGBTTTI, aludiendo que hay personas que necesitan esas categorías para definir parte de su realidad, Mickey rechaza las etiquetas entendiendo de por medio que si entra en estas categorías su cosmovisión puede verse afectada. La respuesta del público es etiquetar, que pertenece a una idea Queer o Trans, Mickey menciona y es consciente de que nadie puede catalogar lo que somos porque no son parte de nuestro interior. Esta polémica ha provocado que muchos videobloggers sean presas fáciles para académicos que solo se dedican a repetir los mismos patrones populares que una vez los médicos llegaron a usar (y siguen usando). Por más que se estudie el género no puede ser comprendido porque el ser humano es cambiante.

En 1976 Foucault lanza una atrevida teoría de que la verdadera homosexualidad como un ser social nace en el año de 1870. La homosexualidad antigua ante la nueva se presenta ya con otras ideas que sobrepasan a la sodomía y los actos sexuales libertinos. Sin embargo, Foucault es cociente de que esta afirmación puede ser falsa (debido a que existen estudios los cuales no tuvo acceso). Westphal[6] afirma en un artículo científico que esos términos sobre la existencia de nuevos géneros eran vistos desde el siglo XVIII.

Xabier Lizarraga entiende que la mayor represión nace desde los términos Heterosexual y Homosexual, al dividirse crean una violencia universal “La identidad homosexual (politizada o no en la conciencia) ha tenido que existir desde el momento (por lo menos) en que se ejerce sobre los homosexuales una represión… o se otorga una triste libertad condicional”[7]. La comunidad gay cuestiona y critica a nuestros antecesores por no dar una lucha a la liberación, tarea que nuestros investigadores actuales se han encargado de vislumbrar, es de esta manera como nace la Historia Zombi de la homosexualidad[8]. Walter Benjamin en su Tesis sobre la historia habla del término Historia como la suma de todas las fuerzas ganadas por el progreso cuestionando la línea del tiempo de Hegel, donde la evolución mecánica de las estructuras del poder han alcanzado la victoria, aplastando a las fuerzas obreras, culturas que jamás tuvieron nombre o todo el género que se convirtió en su esclavo capital. Nietzsche lo advierte “Todas las razas nobles han dejado huellas de barbarie a su paso; en la más alta cultura se conserva su recuerdo”[9]. Pero esta máquina de guerra llamada hombre o esta bestia que retorna a nosotros no es del todo poderosa.

La referencia más oportuna sobre la existencia del clóset Edmund Gosse la aporta con misticismo y brujería retomando a las figuras más góticas:

La posición de un joven tan atormentado es en realidad la de un hombre enterrado vivo y consciente, pero privado del sueño. Está sentenciado por su propia timidez e ignorancia a una represión que llega a la muerte […] Sin embargo, este cadáver se ve obligado a ir y venir y a conservar las apariencias cada vez que la fiesta de la vida se despliega[10].

Que hermosa la metáfora de un ataúd que simula el clóset homosexual, el sujeto actúa como un cadáver vivo, un zombi que solo entrega a medias la verdad “Estos seres subterráneos, llenos de venganza y odio, ¿qué hacen de esta venganza y de este odio?  Si hubierais de dar crédito a sus palabras, ¿sospecharíais que os hallabais en medio de los hijos del rencor?”[11]. Esos hijos somos, los Hijos de la Chingada, figuras de la esclavitud y la brutalidad. Octavio paz en su Laberinto de la soledad construye la figura del mexicano que no se raja, pero le faltó construir la figura del “Rajador“, no del chingador, sino el que raja, abre una apertura al interior del cuerpo, en este caso el cuerpo homosexual.

No debe pensarse que nuestros antepasados eran del todo débiles, todo lo contrario utilizaron las mismas armas de los heterosexuales para construir una nueva forma de comunicación. En el libro Psychopathia Sexualis tuvo la fortuna de convertirse en una especie de Best-seller donde los hombres y mujeres homosexuales leían y en vez de sentirse enfermos o culposos comenzaban a identificarse con los casos documentados (manipulados a los deseos del investigador), que mostraban una dulzura al hablar del amor, había una especie de atracción por las palabras. Desde ese momento las cartas a los médicos comenzaban a llegar y ellos documentaban en sus textos científicos estos casos para su estudio, pero en realidad eran formas de escapar del clóset, de abrirse ante el mundo y que otros pudieran leerlos, incluso hubo médicos renegados que se convirtieron en homosexuales al momento de desarrollar sus investigaciones.

Además los otros medios que oprimían se convertían en armas liberadoras, una de ellas fueron los diarios, las cartas, los anuncios en los periódicos donde buscaban parejas, este es uno de los primero anuncios vistos y encontrados en las investigaciones sobre la historia de la homosexualidad, el periódico es austriaco del año de 1880:

Busco un amigo que, como yo, goza de la soledad y evita la compañía, en especial de las mujeres. Feliz el hombre que se basta a sí mismo. Más feliz aún el hombre que tiene un amigo que piensa igual que él. Quien me comprenda me puede escribir a “Sr Amante de la Naturaleza” a las oficinas del periódico.[12]

La elegancia y la habilidad en el argot gay era claras en el siglo XVII y XIX, popularizadas en el XX y XXI, pero la comunicación no verbal era la más poderosa ante todas.

Como reflexión final escribo estas notas con un caso particular. Uno de mis proyectos actuales titulado: El °8 pasajero. Un catálogo de la sexualidad clandestina gay fue presentado en un seminario del Campus Expandido dentro de la institución MUAC. Los comentarios, críticas y sugerencias no faltaron, pero el más importante a mi parecer, fue uno dicho por la profesora a cargo e investigadora de género Nina Hoechtl que no entiende con qué razón documento los retratos de personas que metrean dentro del Sistema de transporte colectivo Metro, justificando el hecho de que estos sujetos no parecen homosexuales (no cumplen los estereotipos establecidos), esa respuesta creo que fue lo suficientemente poderosa como para saber que la historia de todo género nace desde uno y con etiquetas o no siempre deben alcanzar una voz.

[1] Recuperado de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Homosexualidad

[2] Judith Butler, Leticia Sabsay Mesas de diálogo sur-norte, Performatividad de género, precariedad y ciudadanía. Conferencia 24 de marzo de 2015. México, Biblioteca Vasconcelos.   

[3] Recuperado de Nexos: http://www.nexos.com.mx/?p=3182

[4] Recuperado de Mileno: http://www.milenio.com/cultura/Mujercitos-homofobia-planas-nota-roja_0_515948415.html

[5] Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=cLU5PIfbAeo

[6] Para más información consultar Extraños amores homosexuales en el siglo XIX. Graham Robb.

[7] Xabier Lizarraga Cruchaga, Una historia sociocultural de la homosexualidad notas sobre un devenir silenciado, México, Paidós, 2003.

[8] Entiéndase la historia zombi como una historia caída de la homosexualidad.

[9] Friedrich Nietzsche, Genealogía de la moral, Madrid, Mestas, 2003.

[10] Gosse a Symonds, 5 de marzo de 1890: Grosskurth, Jhon Addington Symonds.

[11] Friedrich Nietzsche, Genealogía de la moral, Madrid, Mestas, 2003.

[12] Carlier, Études de Pathologie sociale. Les deux prostitutions.

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